En el departamento de Santa Cruz, la situación de bloqueos en las rutas ha alcanzado niveles preocupantes, afectando la comunicación entre las diferen
En el departamento de Santa Cruz, la situación de bloqueos en las rutas ha alcanzado niveles preocupantes, afectando la comunicación entre las diferentes regiones del país. La ruta nueva hacia Cochabamba, a la altura del municipio de Yapacaní, y la carretera que conecta San Julián con Trinidad son las principales vías interrumpidas. Estas acciones de protesta han sido reforzadas con nuevos puntos de bloqueo en sectores como Madrecitas, lo que ha intensificado las dificultades para el tránsito vehicular.
La terminal Bimodal de Santa Cruz ha reportado una drástica reducción en la cantidad de buses que operan hacia el occidente del país. De las doce unidades diarias que solían salir, ahora solo dos están disponibles, y estas operan bajo condiciones restringidas. Los pasajeros deben transitar por la antigua carretera, que también enfrenta riesgos de deslizamientos y derrumbes, lo que podría ocasionar más cortes inesperados.
Los efectos económicos de estos bloqueos ya son palpables. Muchos viajeros han experimentado un aumento significativo en el costo de los pasajes. Una pasajera compartió su experiencia, señalando que anteriormente gastaba entre 150 a 200 bolivianos para llegar a su destino, pero ahora se ve obligada a pagar hasta 300 bolivianos sin haber alcanzado su meta final.
La situación en San Julián es especialmente crítica. La Federación Regional de Comunidades Espontáneas Agropecuarias Interculturales Berlín San Julián ha sumado nuevas acciones al bloqueo existente. En videos compartidos en redes sociales, se puede escuchar a una mujer instando a los manifestantes a unirse al piquete en Madrecitas. Este nuevo punto no solo agrava la tensión en la región, sino que también interfiere con el transporte vital entre comunidades productivas del norte cruceño, justo en medio de la campaña de siembra de invierno.
Los pasajeros atrapados por estas interrupciones enfrentan serias dificultades; muchos se ven obligados a caminar hasta diez kilómetros para encontrar otro medio de transporte y pagar tarifas significativamente más altas. Para mitigar esta crisis, se ha habilitado una ruta alterna que facilita el traslado hacia el Beni, aunque aún persisten grandes retos para quienes dependen del transporte regular para sus actividades diarias y comerciales.



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