El ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Mauricio Medinaceli, ha generado un intenso debate al afirmar que el notable crecimiento económico que experi
El ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Mauricio Medinaceli, ha generado un intenso debate al afirmar que el notable crecimiento económico que experimentó el país hasta 2014 no se debió a la nacionalización de los hidrocarburos, instaurada por el gobierno de Evo Morales en 2006, sino a un contrato establecido entre Bolivia y Brasil que se extendió desde 1974 hasta 1999. Esta declaración fue realizada durante una entrevista con la agencia EFE, en la cual Medinaceli subrayó la necesidad de desmitificar los efectos atribuidos a la nacionalización.
Medinaceli explicó que el crecimiento económico y el auge del sector hidrocarburos en Bolivia están vinculados al acuerdo de exportación de gas natural con Brasil, el cual comenzó a gestarse en 1974 y culminó en 1999. Este pacto permitió a Bolivia iniciar sus exportaciones de gas a Brasil en 1999, inicialmente a un precio simbólico de un dólar por millón de unidades térmicas británicas. Sin embargo, este valor estaba destinado a ajustarse al precio del petróleo, lo que resultó favorable para el país una vez que Morales asumió la presidencia.
El ministro enfatizó que Morales se benefició de un contrato ya firmado cuando llegó al poder y que durante su administración pudo vender gas natural a precios considerablemente más altos, alcanzando hasta ocho dólares por millón de BTU. En este contexto, Medinaceli argumentó que el gobierno no solo cosechó los frutos del trabajo previo, sino que también lo hizo en un momento en que los precios del crudo superaban los 100 dólares.
Además, Medinaceli atribuyó gran parte de los ingresos generados por la venta de gas no a la nacionalización misma, sino al impuesto directo a los hidrocarburos (IDH) establecido en la ley 3058 vigente desde mayo de 2005. Este impuesto ha tenido efectos tanto positivos como negativos; si bien permitió una recaudación significativa para el Estado boliviano, también desincentivó la inversión en exploración de nuevos recursos.
La situación actual del sector hidrocarburos refleja una caída dramática en la producción. En 2014, Bolivia alcanzó un volumen histórico de producción diaria de 61 millones de metros cúbicos, cifra que se redujo drásticamente a solo 26 millones en enero. Como consecuencia directa, los ingresos por exportaciones también han disminuido notablemente; el valor alcanzado en exportaciones en 2013 fue de 6.113 millones de dólares, mientras que se proyecta una caída a apenas 1.076 millones para 2025.
Las reservas probadas también han sufrido un deterioro significativo; actualmente se estiman en 3,7 trillones de pies cúbicos frente a los 10,7 trillones reportados en 2017. Tradicionalmente, Brasil y Argentina fueron los principales mercados para las exportaciones bolivianas de gas; sin embargo, desde septiembre de 2024 se interrumpieron las ventas hacia Argentina.
Recientemente, el presidente Rodrigo Paz expresó su preocupación señalando que la nacionalización no cumplió con las expectativas generadas y advirtió sobre el agotamiento de recursos naturales y el estado crítico de la economía boliviana. En respuesta a esta situación alarmante, el gobierno está preparando una nueva ley de hidrocarburos que busca restablecer a Bolivia como productor mediante un modelo donde Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) colabore con inversionistas tanto nacionales como internacionales.



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