Este viernes, Bolivia enfrenta una situación crítica con el cumplimiento de 36 días de bloqueos en diversas carreteras del país. Según un informe de l
Este viernes, Bolivia enfrenta una situación crítica con el cumplimiento de 36 días de bloqueos en diversas carreteras del país. Según un informe de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), al menos 86 puntos de corte se mantienen activos en seis departamentos, lo que evidencia la magnitud del descontento social que atraviesa la nación.
Los bloqueos son impulsados por sectores sociales que demandan la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Esta protesta ha tenido un impacto significativo en el transporte interdepartamental y provincial, afectando gravemente el libre tránsito de bienes esenciales como alimentos, medicamentos y combustibles. A las 06:05 de la mañana, La Paz reportó 20 puntos de bloqueo, mientras que Cochabamba y Potosí también sumaron 20 y 15 respectivamente. Oruro contabilizó 13 bloqueos, Chuquisaca 9 y Santa Cruz 3.
A pesar de ser feriado en Bolivia por la festividad de Corpus Christi, los movilizados han decidido continuar con sus acciones, lo que ha generado un ambiente tenso en las principales ciudades. En La Paz, las largas filas por combustible son evidentes. Muchos transportistas han estado esperando durante días en las estaciones de servicio con la esperanza de que lleguen cisternas con gasolina para poder abastecer sus vehículos.
La situación se complica aún más en el ámbito alimentario. Este viernes, varias familias hicieron fila desde temprano frente a la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) para comprar pollo, cuyo precio se ha fijado en 35 bolivianos por kilo. Los mercados locales también reflejan esta crisis: los consumidores enfrentan largas esperas para acceder a productos básicos como huevos, carne de res, verduras y frutas. Estos alimentos han visto un incremento en sus precios debido a las dificultades en el abastecimiento.
La tensión social se mantiene alta mientras los ciudadanos esperan una solución a esta crisis que afecta no solo su movilidad, sino también su acceso a bienes fundamentales. En medio de este contexto complicado, la Iglesia Católica ha hecho un llamado público a la paz y unidad entre los bolivianos, instando a encontrar caminos hacia el diálogo y la reconciliación.



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