La situación en Bolivia se torna cada vez más crítica, especialmente para el sector avícola, que enfrenta serias dificultades debido a los bloqueos qu
La situación en Bolivia se torna cada vez más crítica, especialmente para el sector avícola, que enfrenta serias dificultades debido a los bloqueos que han afectado al país en las últimas semanas. Omar Castro, presidente de la Asociación Nacional de Avicultores (ANA), ha expresado su preocupación y urgencia ante la crisis actual, haciendo un llamamiento al Gobierno para que se declare un estado de excepción a nivel nacional.
Castro argumenta que la situación es insostenible y que el diálogo, aunque deseable, no está siendo promovido por aquellos que están movilizados. Las aves no comen diálogo, el pueblo no come diálogo y el pueblo no paga con diálogo, enfatizó, subrayando la necesidad urgente de acciones concretas frente a una crisis alimentaria inminente. Según su perspectiva, el tiempo se está agotando y el Gobierno debe actuar antes de que la situación empeore.
El representante de los avicultores señala que los bloqueos actuales son impulsados por un sector radical que no representa a la mayoría de los bolivianos. En este sentido, Castro hace un llamado a un estado de excepción que abarque todo el país, en lugar de limitarse a áreas específicas como Santa Cruz. Esta medida, según él, es necesaria para restaurar el orden y permitir que se reanuden las actividades económicas esenciales.
La falta de diálogo ha sido un punto crítico en esta crisis. Castro considera que la oportunidad para establecer una mesa de negociación debió surgir durante la primera semana de movilizaciones. Sin embargo, también reconoce que la responsabilidad inicial recae sobre los sectores movilizados para facilitar este proceso.
A medida que la tensión social crece y los bloqueos continúan afectando a diversos sectores productivos, incluida la avicultura, se hace evidente que las autoridades deben encontrar una solución rápida y efectiva para evitar un descalabro mayor en el país. La situación actual plantea desafíos significativos tanto para los productores como para los consumidores, lo que resalta la urgencia de una respuesta coordinada por parte del Gobierno boliviano.



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