El vocero presidencial José Luis Gálvez ha emitido declaraciones contundentes en respuesta a los recientes comentarios del dirigente de la Central Obr
El vocero presidencial José Luis Gálvez ha emitido declaraciones contundentes en respuesta a los recientes comentarios del dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, quien instó a la población a continuar con las movilizaciones en las calles tras la intervención policial que buscó despejar las vías bloqueadas. Gálvez calificó de “acción política fuera de la ley” el llamado de Argollo a desestabilizar el orden constitucional, sugiriendo que su postura representa un desafío directo a la democracia boliviana.
Durante su intervención, Gálvez enfatizó que cualquier intento de socavar el orden constitucional no quedará impune y que aquellos que promuevan tales acciones deberán rendir cuentas ante la ley. Con firmeza, el vocero presidencial advirtió que “todo aquel que pida la ruptura del orden constitucional y quiera pisar nuestra democracia tendrá que rendir cuentas ante la ley cuando corresponda”.
Las declaraciones de Argollo se produjeron en un video difundido este sábado, donde el dirigente sindical convocó a los trabajadores a movilizarse en respuesta a lo que considera una estrategia del Gobierno para silenciar a la dirigencia sindical mediante acciones represivas y demandas legales. En este contexto, Argollo afirmó que los operativos de desbloqueo llevados a cabo por la Policía y las Fuerzas Armadas no lograrán doblegar su lucha.
“Ahora, tenemos compañeros detenidos por asumir la posición de defender de manera digna nuestros derechos de la patria y nuestros recursos naturales. Si hoy no actuamos, será demasiado tarde. Les digo compañeros, actuemos; salgamos a las calles a protestar porque el gobierno central no entenderá nuestro accionar”, expresó Argollo con un tono desafiante.
La intervención policial se realizó en La Paz durante la madrugada del sábado y tenía como objetivo deshacer los bloqueos que habían afectado las vías durante casi dos semanas. Este escenario refleja una creciente tensión entre el Gobierno y los sectores sindicales, quienes han mostrado resistencia ante las medidas adoptadas por las autoridades. La situación sigue evolucionando, mientras ambos lados se preparan para lo que podría ser una escalada en las protestas y un debate más amplio sobre la democracia y los derechos laborales en Bolivia.



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