La jornada de este lunes en La Paz se vio marcada por una serie de disturbios y actos de violencia que dejaron un saldo de heridos, además de importan
La jornada de este lunes en La Paz se vio marcada por una serie de disturbios y actos de violencia que dejaron un saldo de heridos, además de importantes daños materiales. La situación se desató tras la realización de diversas marchas que convergieron en las inmediaciones de la plaza Murillo, donde los manifestantes, entre ellos miembros de los Ponchos Rojos y sectores afines a la Central Obrera Boliviana (COB), exigían la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira.
Los enfrentamientos comenzaron a intensificarse a medida que los grupos movilizados avanzaban por el centro de la ciudad. En este contexto, se registraron agresiones tanto a civiles como a miembros de las fuerzas del orden y periodistas que cubrían los acontecimientos. Las calles se convirtieron en escenarios de caos, con destrozos en bienes públicos y privados que reflejaron la magnitud de la protesta.
Uno de los incidentes más preocupantes ocurrió en el teleférico paceño, donde se reportaron daños significativos. La estación Armentia de la Línea Naranja fue objeto de vandalismo, con vidrios rotos y otros daños denunciados por el Ministerio de Obras Públicas. Posteriormente, se confirmó que también se habían atacado las ventanas en la estación ubicada en plaza Villarroel. En respuesta a esta situación crítica, Mi Teleférico anunció la suspensión temporal de operaciones en las líneas Roja, Plateada y Azul para salvaguardar la seguridad tanto de usuarios como del personal y las instalaciones.
Otra escena alarmante tuvo lugar en el Tribunal Departamental de Justicia, donde un grupo de individuos logró ingresar al edificio ubicado en la calle Potosí. Las imágenes capturadas durante el tumulto mostraron cómo los manifestantes rompían las rejas para acceder a las oficinas, dejando documentos esparcidos por el suelo y sacando sillas del interior del inmueble. Tres personas cubiertas con gorros fueron vistas abandonando rápidamente el lugar tras el incidente.
A lo largo del día también se registraron ataques contra minibuses del transporte público; los propios conductores denunciaron daños significativos, como vidrios rotos y otros tipos de agresiones hacia sus vehículos mientras los grupos movilizados avanzaban por las calles. La tensión aumentó cuando algunos manifestantes intentaron ingresar a la plaza Murillo lanzando objetos contundentes y explosivos hacia los efectivos policiales, quienes respondieron con gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.
Uno de los puntos más críticos del conflicto se vivió en la esquina de calle Loayza con Mercado, donde los manifestantes levantaron barricadas y encendieron fogatas, intensificando así el ambiente caótico que dominaba ese sector del centro paceño. La jornada fue un claro reflejo del descontento social existente y dejó al descubierto las tensiones políticas que atraviesan al país en este momento.



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