El sector porcicultor de Bolivia se encuentra en una situación alarmante, enfrentando una crisis significativa debido a los bloqueos que han afectado
El sector porcicultor de Bolivia se encuentra en una situación alarmante, enfrentando una crisis significativa debido a los bloqueos que han afectado diversas rutas del país. Esta problemática ha generado serias dificultades para el transporte de productos hacia los mercados internos, lo que ha repercutido en la capacidad de los productores para operar con normalidad.
Jorge Méndez, presidente de la Asociación Departamental de Porcicultores de Santa Cruz (ADEPOR), ha manifestado su preocupación por la falta de transporte, combustible y vías adecuadas para el desplazamiento. Esta situación ha llevado a que muchos animales permanezcan en las granjas, lo cual no solo afecta el bienestar de los cerdos, sino que también tiene graves implicaciones económicas para el sector. “Nuestra obligación es producir y abastecer los mercados; si no hay el camión con el chofer y el carburante y las carreteras expeditas, los cerdos se quedan en las granjas”, advirtió Méndez.
La crisis se ha intensificado con el paso del tiempo. Según Méndez, ya han transcurrido 14 días sin poder comercializar cerdo hacia el interior del país. Este parón en la actividad comercial ha provocado una notable caída en el precio del kilo vivo, que ha descendido de 16 a 13 bolivianos. “Estamos debajo de nuestros costos de producción, ya hemos perdido 21 millones de bolivianos”, afirmó el dirigente con visible preocupación.
La situación actual se agrava aún más al considerar que el sector porcicultor ya venía lidiando con problemas económicos desde la pandemia. Méndez cuestiona la continuidad de los conflictos sociales que afectan a la producción nacional y expresa su descontento con respecto a las paralizaciones y bloqueos. “Siempre nos hemos opuesto a los paros y bloqueos de carreteras; eso no resuelve nada y complica la situación. En el gobierno anterior nos hemos salvado por poco de quebrar; venimos con dificultades económicas desde la pandemia y ahora siguen”, expresó.
La crisis en el sector porcicultor no solo pone en riesgo la viabilidad económica de muchos productores, sino que también plantea interrogantes sobre la seguridad alimentaria del país. La capacidad para abastecer a los mercados internos se ve comprometida, lo que podría tener repercusiones a largo plazo si no se encuentran soluciones efectivas a esta problemática.



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