Este martes, el Gobierno llevó a cabo una revisión exhaustiva de los indicadores del presupuesto reformulado para el año 2026, con un enfoque primordi
Este martes, el Gobierno llevó a cabo una revisión exhaustiva de los indicadores del presupuesto reformulado para el año 2026, con un enfoque primordial en la reducción del déficit fiscal, la estabilización económica y la redefinición de la relación entre el gobierno central, las regiones y la ciudadanía. En este contexto, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, defendió las medidas de ajuste implementadas en los primeros seis meses de su gestión, afirmando que el nuevo plan busca mantener la estabilidad sin trasladar la carga económica a la población.
Durante su presentación ante los medios de comunicación, Espinoza destacó la transición del país desde un escenario crítico marcado por una inflación que superaba el 20%, múltiples tipos de cambio y un déficit que rondaba el 16% del Producto Interno Bruto (PIB), hacia una fase inicial de estabilización. Esta transformación es fundamental para entender las bases del presupuesto reformulado, que proyecta un déficit fiscal cercano al 9% del PIB, lo que representa una notable reducción de seis puntos porcentuales en un corto periodo.
El presupuesto inicial fue creado durante los últimos meses del gobierno de Luis Arce, en lo que fue el último periodo bajo la administración del Movimiento al Socialismo (MAS). Sin embargo, no se realizaron ajustes por parte del actual gobierno debido a los plazos limitados. Este presupuesto se activó automáticamente gracias a la Ley Financial desde el 5 de enero, marcando el inicio del año fiscal.
El nuevo presupuesto ahora enfrenta el desafío de ser debatido en la Asamblea Legislativa. Espinoza ya presentó algunos indicadores clave y se comprometió a comparecer ante la Asamblea para ofrecer más detalles sobre su contenido. Sin embargo, aún no se ha programado una fecha para su discusión legislativa.
En términos concretos, Espinoza explicó que este ajuste se basa en el esfuerzo del Gobierno central, que ha llevado a cabo un recorte en el gasto corriente superior a 4.100 millones de bolivianos. Al mismo tiempo, se prevé un incremento en los ingresos para los gobiernos subnacionales por más de 2.000 millones de bolivianos. El ministro enfatizó que el problema fiscal no es solo del nivel central; es un desafío colectivo que debemos resolver entre todos, sugiriendo así la necesidad de establecer un pacto fiscal que involucre a gobernaciones, alcaldías y universidades.
El presupuesto reformulado presenta indicadores significativos: un déficit fiscal proyectado alrededor del 9% del PIB —una notable disminución desde niveles cercanos al 16%— y un superávit fiscal reportado en el primer trimestre por 2.100 millones de bolivianos. Además, se ha observado una baja en la emisión monetaria y una reducción en las tasas de inflación anuales.
Espinoza subrayó que este ajuste se realiza sin costo social, a diferencia de políticas económicas previas durante la era del MAS. Aseguró que no habrá incrementos impositivos ni recortes drásticos que afecten directamente a la población. En su lugar, se propone una redistribución del gasto público con más de 1.000 millones adicionales destinados a salud y educación. Esto incluye la creación de nuevos puestos para maestros y personal sanitario.
El plan también contempla medidas para aliviar la carga tributaria mediante una ampliación en el uso del crédito fiscal al 100% y reducciones en la presión impositiva para los contribuyentes y sectores productivos.
La estrategia política detrás del presupuesto se articula en torno a tres pactos fundamentales: uno con gobiernos subnacionales para coordinar esfuerzos fiscales hacia una reducción efectiva del déficit; otro con la ciudadanía para incrementar las inversiones sociales sin comprometer los ingresos; y finalmente un pacto con contribuyentes destinado a disminuir la presión tributaria mientras se estimula la actividad económica.
Espinoza también mencionó que este presupuesto parte de proyecciones conservadoras con miras a superar las expectativas iniciales tanto en términos de inflación como de crecimiento económico. Sin embargo, reconoció que aún queda trabajo por hacer y que futuras fases dependerán de acuerdos políticos con las autoridades subnacionales operando dentro de un marco fiscal restringido.



COMMENTS