La situación del sector agrícola en Bolivia se encuentra en un momento crítico debido a la severa escasez de diésel y gasolina, lo que ha llevado a un
La situación del sector agrícola en Bolivia se encuentra en un momento crítico debido a la severa escasez de diésel y gasolina, lo que ha llevado a una semiparalización de las actividades productivas. En este contexto, la Confederación Nacional de Productores Cañeros de Bolivia (CONCABOL) ha declarado el estado de emergencia, resaltando la urgencia de contar con 60 millones de litros de diésel para asegurar la cosecha y el transporte de caña hacia los ingenios, justo cuando el inicio de la molienda se acerca rápidamente, programado para dentro de diez días.
Alcides Córdova, presidente de CONCABOL, expresó su preocupación por el impacto que esta crisis está teniendo en el sector agrícola. “Estamos a no más de 10 días de arrancar la zafra cañera y nos encontramos con filas en los surtidores”, indicó, enfatizando que la falta del combustible esencial podría poner en riesgo no solo la cosecha, sino también toda la logística involucrada en el proceso. Además del diésel necesario para la cosecha, Córdova también subrayó que el sector depende del combustible para el transporte tanto de caña como de productos procesados como azúcar y alcohol.
La escasez ha provocado un aumento preocupante en los precios del combustible, así como un crecimiento del mercado negro. Córdova lamentó que algunos productores se ven obligados a recurrir a prácticas especulativas debido a la desesperación por evitar pérdidas en sus cosechas. “Hay productores que, por la necesidad, están pagando un precio mayor”, advirtió, lo cual agrava aún más la situación económica para quienes dependen del cultivo y procesamiento de caña.
Frente a este escenario alarmante, CONCABOL planea contactar a las nuevas autoridades gubernamentales. Córdova mencionó que enviarán una nota formal al nuevo ministro de Hidrocarburos solicitando transparencia en el suministro y distribución del combustible. Esta medida busca establecer un canal directo con las autoridades para abordar esta problemática crítica.
Por su parte, Rolando Morales, presidente de la Cámara Agropecuaria de Cochabamba, también ha manifestado su preocupación y ha anunciado que solicitarán al Gobierno permiso para importar combustible directamente y así mitigar los efectos negativos en la producción agrícola. Según Morales, actualmente se movilizan alrededor de 40 camiones diarios para asegurar el abastecimiento alimentario; sin embargo, con apenas cuatro camiones se satura rápidamente la demanda en los surtidores locales.
El panorama es desalentador: Cochabamba solía recibir diariamente un millón de litros tanto de gasolina como de diésel. Sin embargo, ahora la provisión ha disminuido drásticamente, con una caída superior al 60% en el suministro del diésel. Morales detalló que antes cada surtidor en el trópico recibía 20.000 litros diarios; hoy esa cifra se reduce a solo 7.000 litros. Esta situación no solo afecta a los productores cañeros sino también a toda la cadena agroalimentaria del país.
En resumen, la falta crítica de diésel y gasolina está provocando una crisis inminente en el sector agrícola boliviano. La combinación del estado de emergencia declarado por CONCABOL y las iniciativas propuestas por las cámaras agropecuarias reflejan una lucha urgente por garantizar no solo el inicio exitoso de la zafra cañera, sino también por estabilizar un sector vital para la economía nacional.



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