En un ambiente de entusiasmo por el reciente sobrevuelo lunar realizado por los astronautas de la misión Artemis II, Mirko Raljevic, director del Plan
En un ambiente de entusiasmo por el reciente sobrevuelo lunar realizado por los astronautas de la misión Artemis II, Mirko Raljevic, director del Planetario y el Observatorio Astronómico de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), compartió un notable fragmento de la Luna que se encuentra en Bolivia. Durante su presentación, Raljevic destacó no solo el valor del objeto en sí, sino también la rica historia que lo acompaña, vinculando a Bolivia con los hitos de la exploración espacial.
Este fragmento lunar fue donado a Bolivia durante el gobierno de Hugo Banzer, como resultado de la misión Apolo 17. Raljevic mostró con orgullo no solo el pequeño trozo de material lunar, sino también la bandera boliviana que fue llevada a la Luna durante esa misma misión. “Queremos compartir con ustedes estos fragmentos y además la historia que se tiene detrás”, expresó Raljevic al inicio de su intervención.
El director del Observatorio subrayó que Bolivia tuvo un papel en la carrera espacial incluso antes del primer alunizaje. Investigadores de la UMSA realizaron importantes contribuciones desde el observatorio de Chacaltaya, situado a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar. En colaboración con el Servicio Geológico de Estados Unidos, llevaron a cabo estudios astronómicos para analizar áreas cercanas a los puntos de Lagrange, fundamentales para la navegación espacial. Estos estudios fueron cruciales para descartar la presencia de partículas que pudieran interferir con las trayectorias de las naves del programa Apolo, aportando información valiosa para la planificación de los vuelos.
Con el éxito del alunizaje del Apolo 11 en 1969, cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin se convirtieron en los primeros humanos en caminar sobre la superficie lunar, Estados Unidos continuó enviando misiones tripuladas al satélite natural. Entre 1969 y 1972, seis misiones Apolo lograron alunizar, siendo el Apolo 17 la última que llevó a seres humanos a la Luna. Esta última misión no solo fue un hito científico y tecnológico, sino que también simbolizó una conexión global entre naciones, incluida Bolivia.
En diciembre de 1972, NASA llevó banderas nacionales a la superficie lunar y regresó con fragmentos del suelo lunar para cada país participante. En Bolivia, estos objetos fueron recibidos por el presidente Banzer en 1973 y desde entonces han sido custodiados por la UMSA. Aunque el fragmento lunar es pequeño en tamaño real, su presentación en un acrílico diseñado para aumentar su apariencia permite apreciar mejor su singularidad.
Raljevic también recordó un hecho interesante: tras el histórico alunizaje del Apolo 11, los astronautas realizaron una gira internacional y visitaron Bolivia, donde fueron recibidos por el presidente Luis Adolfo Siles Salinas. Durante esta visita, los astronautas destacaron las impresionantes vistas del Salar de Uyuni, conocido por su vastedad y brillo únicos que lo convierten en uno de los lugares más reconocibles desde el espacio.
El fragmento lunar resguardado por la UMSA establece un vínculo directo entre Bolivia y los logros alcanzados durante las misiones espaciales tripuladas a la Luna. Al mismo tiempo, el trabajo realizado desde Chacaltaya recuerda que Bolivia formó parte activa del esfuerzo global detrás de estas hazañas históricas.
Además del fragmento lunar, el observatorio alberga una colección impresionante de meteoritos provenientes de diversas partes del mundo. Esta colección incluye más de 60 piezas únicas, entre ellas dos meteoritos catalogados que cayeron en territorio boliviano y han sido estudiados y certificados.
Los visitantes interesados pueden explorar estas fascinantes curiosidades científicas en el Observatorio Astronómico de la UMSA, donde se celebra tanto el legado histórico como las contribuciones contemporáneas al campo astronómico en Bolivia.



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