La reciente ola de violencia en Santa Cruz ha generado una creciente preocupación entre los ciudadanos y sus representantes. En un periodo de menos de
La reciente ola de violencia en Santa Cruz ha generado una creciente preocupación entre los ciudadanos y sus representantes. En un periodo de menos de 48 horas, la comunidad fue sacudida por dos asesinatos que han puesto en tela de juicio la efectividad de las autoridades encargadas de garantizar la seguridad pública. Ante esta alarmante situación, el Comité pro Santa Cruz, liderado por Stello Cochamanidis, no ha dudado en expresar su descontento y exigir acciones concretas para enfrentar esta crisis.
Cochamanidis no escatimó críticas hacia las instituciones gubernamentales, la Policía y la Fiscalía, sosteniendo que estas entidades “no están dando la talla” ante el aumento de la criminalidad. En una clara manifestación de frustración, el presidente del Comité planteó la posibilidad de involucrar a las Fuerzas Armadas en tareas de patrullaje y vigilancia en las calles, argumentando que es imperativo proteger a los ciudadanos. “Si tendrán que tocar las puertas y ver que también las fuerzas armadas salgan a custodiar las calles para protegernos, habrá que analizarlo y hacerlo”, afirmó Cochamanidis, enfatizando que no es justo que los ciudadanos tengan que cargar con el peso de la inseguridad.
El líder cívico también subrayó que Santa Cruz está atravesando una “ola de crímenes nunca antes vista”, una situación que atribuyó en parte al Movimiento al Socialismo (MAS), al cual responsabilizó por permitir el crecimiento del crimen organizado en la región. Según Cochamanidis, este partido ha abierto las puertas a actividades ilícitas como el contrabando y el narcotráfico, lo cual ha contribuido a desestabilizar la seguridad local.
En medio de este contexto crítico, el cívico recordó que figuras clave del MAS enfrentan serias acusaciones, como es el caso del ex presidente Evo Morales, quien tiene una orden de aprehensión pendiente. Esta situación añade un matiz más complejo a un escenario ya tenso y problemático.
La inquietud entre los ciudadanos crece mientras esperan respuestas efectivas y rápidas por parte de sus autoridades. La demanda por mayor seguridad se intensifica ante la percepción generalizada de que se está viviendo una etapa oscura en términos de criminalidad en Santa Cruz.



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