La situación en las ciudades de La Paz y El Alto se ha vuelto crítica debido a los bloqueos de carreteras que han afectado gravemente la distribución
La situación en las ciudades de La Paz y El Alto se ha vuelto crítica debido a los bloqueos de carreteras que han afectado gravemente la distribución de productos esenciales. Ante la falta de insumos básicos, los panificadores han decidido declarar un paro de actividades que se llevará a cabo este miércoles y jueves. Esta medida ha dejado las canastas de marraquetas vacías, lo que representa un golpe directo a la alimentación diaria de los paceños.
Fernando Chambi, dirigente del sector panificador, explicó en una entrevista con la red UNITEL que la actual crisis se debe a la escasez de ingredientes fundamentales para la elaboración del pan, como la levadura. Además, los bloqueos han complicado la distribución del producto básico en los hogares, exacerbando una situación ya tensa. Con estas marchas y bloqueos ya no contamos con los productos necesarios para elaborar el pan, afirmó Chambi.
La falta de combustible se ha convertido en un obstáculo adicional, limitando el acceso a las panaderías y dificultando que los vehículos encargados de la distribución puedan realizar su trabajo habitual en las primeras horas del día. Los panificadores han expresado su frustración al tener que permanecer hasta cinco días en largas filas para conseguir gasolina, lo que ha impactado directamente su capacidad operativa.
A partir de este miércoles, las panaderías dejarán de producir el pan de batalla, un alimento clave en la dieta diaria de muchos ciudadanos. La situación es tan crítica que algunos surtidores no han recibido gasolina en más de seis días, obligando a los conductores a pernoctar dentro de sus vehículos y enfrentarse a las bajas temperaturas que caracterizan esta región.
Por su parte, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ha sido criticada por no ofrecer información clara sobre el abastecimiento diario, algo que había prometido hace una semana. Esta falta de comunicación ha intensificado el malestar entre los ciudadanos afectados por la crisis.
El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, intentó calmar las preocupaciones al afirmar que está llegando y va a llegar combustible al país; sin embargo, reconoció que no está llegando con la regularidad necesaria. “Pido disculpas a la población”, dijo Blanco. “Desgraciadamente no es algo que está bajo nuestro control. Este problema se debe estrictamente al bloqueo, lo que impide el acceso a oxígeno, comida y otros productos esenciales”.
El ministro también aprovechó para condenar las acciones de quienes están detrás de los bloqueos: “Desgraciadamente, esta gente no quiere entender ni trabajar; son movimientos narcoterroristas que están tratando de destrozar el Estado y no lo vamos a permitir”. Las palabras del funcionario subrayan la complejidad del conflicto actual y las tensiones sociales que se han desatado en medio de esta crisis alimentaria y energética.



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