La mañana de este domingo, un amplio despliegue de fuerzas policiales y militares llevó a cabo un operativo decisivo para despejar la carretera que co
La mañana de este domingo, un amplio despliegue de fuerzas policiales y militares llevó a cabo un operativo decisivo para despejar la carretera que conecta La Paz con Oruro, la cual había permanecido bloqueada durante más de 50 días. La escena en la doble vía era desoladora, con casetas policiales y de Vías Bolivia en ruinas, vehículos incendiados y escombros esparcidos sobre el asfalto, evidencias palpables de las intensas protestas que habían tenido lugar.
Los operativos se coordinaron desde dos puntos estratégicos: uno partió desde Achica Arriba y otro desde Oruro, con el objetivo de despejar la ruta desde ambos extremos. Esta acción se enmarcó en un contexto de creciente tensión social, donde los bloqueos habían generado un impacto significativo en el tráfico, el abastecimiento y la movilidad de personas y mercancías en el occidente del país.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, ofreció una actualización sobre la situación poco antes del mediodía. Anunció que la carretera La Paz-Oruro ya estaba “expedita” y que solo quedaban pendientes trabajos de limpieza para eliminar las piedras y los montículos de tierra que aún obstaculizaban el paso. Justiniano hizo un llamado a las comunidades locales y a las alcaldías para que proporcionaran maquinaria que facilitara estas labores de limpieza.
A medida que avanzaba el día, los vehículos comenzaron a circular nuevamente por la carretera, muchos de ellos habían estado retenidos durante casi dos meses. En sus declaraciones, el ministro destacó que esta apertura representaba una victoria para las personas que habían soportado largas jornadas de incertidumbre y problemas derivados del cierre vial. Resaltó que los operativos coordinados desde El Alto y Oruro culminaron con éxito al encontrarse en la zona de Panduro, logrando así restablecer completamente el tránsito en esta importante vía.
La reactivación del tráfico en la carretera La Paz-Oruro no solo simboliza una mejora en la movilidad regional, sino también un paso hacia la normalización tras semanas de tensión social.



COMMENTS