La situación en la Terminal de Buses de Tarija es crítica, según lo ha expresado su director, Herlan Velásquez, quien ha señalado que más del 80% de l
La situación en la Terminal de Buses de Tarija es crítica, según lo ha expresado su director, Herlan Velásquez, quien ha señalado que más del 80% de las operaciones están completamente paralizadas debido a los bloqueos de caminos que afectan el norte del país. Esta situación ha llevado a que durante los últimos 34 días las empresas de transporte suspendan sus salidas hacia destinos clave como La Paz, Oruro, Potosí, Sucre y Cochabamba, lo que ha tenido un impacto devastador en la economía de la terminal.
Velásquez explicó que esta falta de actividad no solo afecta a la administración del terminal, sino también a una amplia gama de trabajadores que dependen de su funcionamiento. Esto incluye desde los funcionarios encargados del manejo operativo y administrativo hasta los vendedores de comida, los propietarios de almacenes y los transportistas que ofrecen servicios de taxi. Más de un mes sin ingresos está afectando seriamente nuestra capacidad para sostener y mantener la Terminal, comentó el director.
El impacto económico se traduce en una pérdida estimada que podría superar los 200 mil bolivianos, cifra correspondiente a lo que no se pudo obtener en el mes de mayo. Velásquez calificó este periodo como “catastrófico”, enfatizando que estos recursos son irrecuperables y la situación exige una búsqueda urgente de apoyo financiero para cumplir con las obligaciones económicas que tiene la terminal.
Conscientes del apremiante contexto, la administración de la terminal ya ha comenzado a gestionar reuniones con entidades como Servicio Eléctricos de Tarija (SETAR), la Cooperativa de Agua y Alcantarillado (Cosaalt) e Impuestos Internos. El objetivo es llegar a acuerdos que permitan aliviar las cargas económicas en medio de esta crisis. “Si no tenemos ingresos, ¿con qué vamos a pagar? Estamos prácticamente al borde del colapso financiero porque la afluencia de pasajes ha caído drásticamente, apenas alcanzando un 20% de lo habitual”, advirtió Velásquez.
La situación actual pone en riesgo no solo el funcionamiento diario de la terminal, sino también el sustento de muchas familias vinculadas al sector del transporte y servicios asociados. La comunidad espera soluciones rápidas para revertir esta crisis y restablecer las operaciones normales en uno de los puntos neurálgicos del transporte interdepartamental en Bolivia.



COMMENTS