En la antesala del balotaje presidencial en Perú, programado para este domingo, los dos candidatos principales han intensificado sus esfuerzos para ca
En la antesala del balotaje presidencial en Perú, programado para este domingo, los dos candidatos principales han intensificado sus esfuerzos para captar el apoyo de los votantes en un clima de incertidumbre y preocupación por la creciente delincuencia y la inestabilidad política que atraviesa el país. Keiko Fujimori, representante del partido Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, se han dirigido a sus bases en Lima, donde se prevé que casi 27 millones de peruanos acudan a las urnas.
Keiko Fujimori, quien logró posicionarse en primer lugar durante la primera ronda con un 17.1% de los votos, ha hecho hincapié en su compromiso de abordar la inseguridad con una política de firmeza. De 51 años y conocida por ser hija del expresidente Alberto Fujimori, su campaña se ha centrado en advertir sobre los peligros que representa una victoria de la izquierda. Entre sus seguidores se encuentra Mérida Delgado Pérez, una partidaria de 65 años que expresa su temor ante lo que considera una posible deriva hacia el comunismo y el terrorismo similar a la que han vivido países como Venezuela y Cuba.
Por otro lado, Roberto Sánchez ha captado la atención de aquellos que buscan un cambio radical en el panorama político peruano. Con un 12% de los votos en la primera vuelta, este candidato de 57 años se presenta como un defensor de las regiones más empobrecidas y rurales del país. Durante sus mítines, ha criticado a las élites políticas y al Congreso por ser responsables de años de inestabilidad y abandono hacia las comunidades más vulnerables.
Los últimos sondeos indican que ambos candidatos están prácticamente empatados en intención de voto, mientras que cerca del 20% del electorado permanece indeciso. Este contexto añade aún más tensión al ambiente electoral. La violencia ha aumentado significativamente en Lima, donde se reportaron 23 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2025, lo que representa un incremento alarmante respecto a cifras anteriores.
Jeanette Cordón, una enfermera de 32 años que apoya a Keiko Fujimori, manifiesta su deseo de ver mejoras en la seguridad del país: “La seguridad se ha deteriorado fuertemente en Perú y esperamos que la persona que llegue al poder pueda mejorar la situación”. Los partidarios de Fujimori valoran su legado familiar y destacan los logros económicos y sociales conseguidos durante el mandato de su padre frente a las guerrillas que afectaron al país en las décadas pasadas.
Sin embargo, no todos ven con buenos ojos esta herencia. Cristina Sotomayor, administradora de 63 años, critica lo que considera una continuidad del autoritarismo: “Keiko representa la continuidad de una dictadura heredada de su padre”, afirma mientras defiende a Sánchez como una alternativa viable para devolver la voz a quienes se sienten olvidados por el sistema político actual.
A medida que se acerca el día decisivo para las elecciones presidenciales peruanas, ambos candidatos continúan movilizando a sus bases con mensajes claros sobre sus visiones para el futuro del país. La decisión final recae ahora en los votantes peruanos, quienes tendrán la oportunidad de definir el rumbo político y social del país ante desafíos importantes como la seguridad y la equidad.



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