Bolivia se encuentra emergiendo de un periodo de 53 días de intensos bloqueos que comenzaron como una protesta por demandas salariales y sectoriales,
Bolivia se encuentra emergiendo de un periodo de 53 días de intensos bloqueos que comenzaron como una protesta por demandas salariales y sectoriales, pero que rápidamente escaló hasta exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Ante la magnitud de las manifestaciones, el Gobierno tomó la decisión de declarar un Estado de excepción, lo que permitió desactivar las protestas. Sin embargo, los efectos económicos derivados de esta crisis son alarmantes y han llevado a analistas a realizar comparaciones con los estragos causados por la pandemia.
Gonzalo Chávez, un reconocido analista económico, ha estimado que las pérdidas económicas generadas por este conflicto ascienden a aproximadamente 4.000 millones de dólares, lo que representa alrededor del 7,1% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Esta situación plantea un reto significativo para el Gobierno, cuyo principal desafío ahora radica en encontrar los recursos necesarios para reactivar la economía nacional.
Desde el Ejecutivo, se ha mencionado que el daño económico se calcula en 14.000 millones de bolivianos, es decir, unos 2.000 millones de dólares. Esta disparidad en las cifras refleja las diferentes perspectivas sobre la magnitud del impacto económico.
Chávez advierte que, en un escenario optimista, la recuperación económica podría tardar entre dos y tres años. Para lograrlo, es fundamental una intervención robusta tanto del sector estatal como del privado; además, el Gobierno deberá buscar financiamiento externo que ayude a estabilizar la situación económica.
El analista subraya la necesidad de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para facilitar el flujo de recursos. En su opinión, Bolivia debería considerar la posibilidad de acceder a fondos internacionales como lo hacen algunos países africanos que enfrentan crisis severas similares a la actual.
“Al final del día, por lo tanto, el dinero va a salir de nosotros mismos”, enfatizó Chávez al señalar que los sectores que participaron en las movilizaciones no cuentan con los recursos suficientes para indemnizar a aquellos afectados por los bloqueos.
Conscientes de esta realidad, Chávez propone que el Gobierno implemente medidas estratégicas a corto, mediano y largo plazo. Esto incluiría la creación de fondos especiales destinados a impulsar sectores críticos como el turismo, la gastronomía y el comercio alimentario, así como políticas orientadas a generar empleo.
Sin embargo, para enfrentar esta crisis con eficacia es crucial establecer un gran acuerdo nacional que involucre a Gobernaciones, municipios y fuerzas políticas relevantes. Líderes como Jorge Tuto Quiroga, Manfred Reyes Villa y Samuel Doria Medina podrían jugar un papel fundamental en este proceso al contribuir a forjar un “pacto” orientado hacia un conjunto de reformas necesarias y promover una cooperación internacional efectiva para ayudar al país en su recuperación económica.



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