Los sectores del turismo, la gastronomía y la cultura atraviesan un momento crítico en el país, marcado por bloqueos que ya se extienden por más de 40
Los sectores del turismo, la gastronomía y la cultura atraviesan un momento crítico en el país, marcado por bloqueos que ya se extienden por más de 40 días. Este panorama adverso ha llevado al Gobierno a implementar un plan de emergencia destinado a mitigar las repercusiones económicas y salvaguardar los puestos de trabajo en estas áreas vulnerables.
Según cifras oficiales, las pérdidas acumuladas en los sectores de turismo y gastronomía han alcanzado aproximadamente 1.100 millones de bolivianos. Esta situación es alarmante, dado que alrededor de 90.000 empleos están en riesgo, afectando especialmente a las regiones más impactadas por las movilizaciones sociales.
La estrategia del Gobierno se articula en tres fases bien definidas. La primera se centra en el registro de afectaciones y el levantamiento de información sobre el impacto económico que están sufriendo estos sectores. La segunda fase contempla la instalación de espacios de coordinación y acompañamiento sectorial, mientras que la tercera busca garantizar una presencia institucional que visibilice los efectos reales de la crisis. La ministra de Turismo, Cinthya Yañez, subrayó que este plan está orientado a recoger datos sobre las afectaciones y asegurar que las voces del sector sean escuchadas en medio de esta crisis.
Además, el plan incluye medidas específicas para asegurar la continuidad de las actividades económicas, proteger los empleos existentes y facilitar mecanismos que permitan la recuperación de emprendimientos vinculados al turismo, la cultura y la gastronomía. Esto es crucial en un momento donde el deterioro en la actividad turística genera preocupación entre los operadores del sector.
Desde la Cámara Boliviana de Turismo (Cabotur), se ha expresado una clara alarma ante la paralización casi total del flujo turístico. Luis Ampuero, presidente de Cabotur, manifestó que “nada se mueve” y destacó que todos los operadores, independientemente de su tamaño o tipo, se encuentran paralizados debido a la falta total de turistas. Las cancelaciones han sido masivas, lo que agrava aún más la situación económica.
El impacto no se limita solo al turismo; el sector aeronáutico también está sintiendo las consecuencias. Jorge Valle, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Bolivia (ALA), informó sobre una notable caída en la demanda de viajes a causa de la incertidumbre generada por los bloqueos. Valle comparó esta situación con los niveles posteriores a la pandemia, señalando que todavía no se había logrado recuperar plenamente el número de pasajeros previos a la crisis sanitaria.
Las autoridades confían en que el plan de emergencia logre contener el impacto económico mientras se trabaja para normalizar la transitabilidad y reactivar las actividades productivas relacionadas con el turismo y los servicios. En este contexto crítico, cada esfuerzo cuenta para preservar no solo un sector vital para el país sino también miles de empleos que dependen directamente del mismo.



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