Evo Morales, el exmandatario boliviano, ha puesto de relieve la situación crítica que atraviesa el Trópico de Cochabamba debido a los constantes corte
Evo Morales, el exmandatario boliviano, ha puesto de relieve la situación crítica que atraviesa el Trópico de Cochabamba debido a los constantes cortes de energía eléctrica. En un contexto donde su figura sigue siendo un punto de referencia para muchos en la región, Morales ha estado bajo resguardo por parte de sus seguidores, quienes se oponen a una orden de aprehensión en su contra. Este ambiente tenso ha servido como telón de fondo para que el exlíder político critique la falta de respuestas del Gobierno ante las necesidades urgentes de su bastión.
Recientemente, Morales destacó las severas repercusiones que los apagones han tenido en la vida cotidiana de los habitantes del Trópico. Con más de 30 horas sin suministro eléctrico en los últimos días, la situación se ha vuelto insostenible. Hospitales han perdido medicamentos que requieren refrigeración y muchas familias han visto cómo se echan a perder productos esenciales como carne, yogur y leche, lo que afecta directamente la nutrición de los niños. Además, pequeños industriales han sufrido pérdidas económicas significativas debido a la interrupción del servicio eléctrico.
En una concentración celebrada en Shinahota, Morales planteó una medida drástica: la toma de una planta eléctrica como forma de protesta si los cortes continúan. Según él, existen profesionales capacitados en la región dispuestos a administrar dicha instalación para garantizar un suministro constante de energía. “Si nos cortan otra vez, nos movilizamos y tomamos una planta y la administramos para que nunca nos falte energía”, sentenció Morales, reflejando así el profundo malestar que existe entre los ciudadanos por lo que consideran una falta de atención gubernamental.
La respuesta del Gobierno no se hizo esperar. José Luis Gálvez, vocero de la Presidencia, calificó las amenazas del exmandatario como actos criminales y subrayó que no se pueden justificar bajo ningún pretexto político. Gálvez enfatizó la necesidad de mantener el orden y rechazó cualquier comportamiento violento o amenazante.
Morales también criticó lo que considera una criminalización del derecho a protestar. En su mensaje reciente, denunció que las familias no solo enfrentan pérdidas materiales debido a las interrupciones eléctricas, sino también dificultades económicas al quedar incomunicadas por la paralización de bancos y cajeros automáticos. En este sentido, planteó una inquietante pregunta: “¿Qué es realmente criminal: protestar o privar de servicios básicos a toda una región?”.
El exmandatario concluyó su mensaje reafirmando que el Trópico es una zona productiva con más de 259 mil habitantes capaces de generar más de 1.100 megavatios (MW) de energía, mientras su consumo apenas alcanza los 25 MW. Esta discrepancia pone en evidencia lo que Morales considera un tratamiento desigual hacia su región por parte del Gobierno central.



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