En un ambiente de agitación social y descontento, miles de colombianos se congregaron el pasado domingo en varias ciudades del país, especialmente en
En un ambiente de agitación social y descontento, miles de colombianos se congregaron el pasado domingo en varias ciudades del país, especialmente en Bogotá y Cali, para protestar contra la elección de Abelardo de la Espriella como nuevo presidente. Este abogado millonario, identificado con posturas ultraderechistas, asumió el cargo tras un ajustado balotaje que dejó a la izquierda descontenta y decidida a expresar su oposición.
Los manifestantes, muchos de ellos jóvenes que habían apoyado al saliente presidente Gustavo Petro y su candidato aliado Iván Cepeda, se hicieron escuchar a través de gritos de “¡resistencia!”, música y bocinazos. La marcha, que comenzó pacíficamente, rápidamente se tornó violenta en algunos momentos, con enfrentamientos entre manifestantes encapuchados y las fuerzas antidisturbios. Reporteros de la agencia AFP presentes en el lugar documentaron cómo las tensiones aumentaron con el uso de barricadas en llamas y el lanzamiento de objetos hacia la policía.
El rechazo a De la Espriella no solo proviene de su ideología política; sus adversarios lo critican por haber defendido legalmente a figuras controversiales como paramilitares involucrados en el narcotráfico. Durante la campaña presidencial, De la Espriella prometió una mano dura contra las protestas y un enfoque agresivo hacia el crimen organizado, lo que ha generado preocupación entre quienes temen por sus derechos y libertades bajo su gobierno.
Isabella Giraldo, una emprendedora de 26 años, articuló los sentimientos de muchos al afirmar: “No nos vamos a conformar con un gobierno que sea agresivo y quiera perseguirnos para destriparnos como él ya lo ha dicho”. Sus palabras resonaron entre los asistentes a la manifestación, quienes recuerdan vívidamente las movilizaciones sociales masivas que tuvieron lugar entre 2019 y 2021 contra el anterior gobierno derechista de Iván Duque.
El clima de descontento también es alimentado por las acciones legales que Petro y su movimiento político planean llevar a cabo para impugnar los resultados electorales. Aseguran que solo reconocerán los resultados definitivos tras un escrutinio exhaustivo que podría demorar varios días. En Bogotá, los manifestantes se agruparon frente a la Universidad Nacional, un símbolo clave del acceso a la educación pública en Colombia.
La respuesta policial no se hizo esperar; se utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a los jóvenes quienes criticaban abiertamente las propuestas del nuevo presidente relacionadas con políticas públicas como el fracking para la extracción de recursos energéticos. Andrés Peñuela, un trabajador independiente de 21 años, expresó su preocupación al afirmar que tales iniciativas van “en contra de la naturaleza” y perjudican tanto al medio ambiente como a los derechos animales.
A pesar del tono beligerante que De la Espriella adoptó durante su campaña electoral, tras su victoria intentó suavizar su discurso prometiendo gobernar “para todos los colombianos”. Sin embargo, muchos temen que sus políticas socaven los programas sociales que fueron implementados durante el mandato de Petro y que han beneficiado a las comunidades más vulnerables del país.
Natalia, estudiante de mercadeo también de 26 años, vislumbró un futuro complicado: “Mostraremos nuestra inconformidad porque él está muy en contra de los derechos básicos por los que las comunidades y las mujeres hemos peleado por tanto tiempo”. En este contexto tenso, un cartel colgado en un puente resumía el conflicto: “Cepeda, defensor de víctimas. Abelardo, defensor de victimarios”.
Los ecos del pasado reciente aún resuenan en Colombia; las protestas masivas durante la pandemia dejaron una huella profunda en la sociedad. Expertos advierten sobre el riesgo inminente si De la Espriella decide implementar recortes sociales significativos: podría desencadenar movilizaciones similares a las vividas anteriormente. Los manifestantes ya anticipan más protestas en el horizonte mientras continúan expresando su rechazo ante lo que consideran una amenaza a sus derechos democráticos.



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