Bolivia se enfrenta a un panorama económico complicado tras más de 50 días de bloqueos y tensiones sociales que han impactado severamente en su capaci
Bolivia se enfrenta a un panorama económico complicado tras más de 50 días de bloqueos y tensiones sociales que han impactado severamente en su capacidad de atraer inversión extranjera directa (IED). Un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) advierte que el país podría experimentar una notable disminución en los flujos de capital en 2026, a pesar de haber logrado una recuperación significativa en 2025.
Durante el año pasado, Bolivia vio un incremento en la IED, pasando de 358 millones de dólares en 2024 a 620 millones en 2025, lo que representa un crecimiento aproximado del 73%. Sin embargo, este avance se produjo sobre una base históricamente baja y no necesariamente indica una mejora estructural en el clima de negocios del país. En contraste, América Latina y el Caribe captaron un total de 194.233 millones de dólares en inversión extranjera durante el mismo año, con Bolivia representando apenas el 0,3% del total regional. Esta cifra coloca al país entre aquellos con menor capacidad para atraer capital extranjero.
El crecimiento boliviano se ha visto impulsado principalmente por la reinversión de utilidades de empresas ya establecidas y por inversiones relacionadas con la minería y la energía. Además, existe un creciente interés internacional por recursos estratégicos como el litio, zinc y plata. Sin embargo, la prolongada crisis social ha elevado considerablemente el riesgo país. Según el economista Fernando Romero, los bloqueos han enviado señales negativas a los inversionistas internacionales debido a las interrupciones prolongadas en carreteras y actividades comerciales.
La continuidad operativa es esencial para los inversionistas extranjeros que buscan comprometer capital a largo plazo. Cuando un país demuestra tener dificultades para garantizar libre tránsito y estabilidad social, se incrementa notablemente el riesgo operativo. Los factores que podrían afectar negativamente la futura IED incluyen la incertidumbre política y social, problemas logísticos y un deterioro macroeconómico que surge de la conflictividad.
El informe también menciona que las pérdidas económicas derivadas de los bloqueos impactan negativamente en la actividad productiva del país, afectando también la recaudación fiscal y profundizando la escasez de divisas. Esto deteriora la percepción global de Bolivia como destino seguro para realizar inversiones.
En un escenario sin bloqueos, se proyectaba que Bolivia podría haber mantenido una tendencia moderada de crecimiento en 2026, con estimaciones de IED entre 650 millones y 750 millones de dólares. Sin embargo, tras los eventos recientes, se plantean tres escenarios posibles para una caída: conservador (reducción del 15%, IED aproximada de 527 millones), moderado (caída del 20%, IED cercana a los 496 millones) y pesimista (una caída del 30%, estimando una IED alrededor de los 434 millones). Las proyecciones más viables sugieren una reducción entre 120 millones y 220 millones en flujos de inversión extranjera.
Aunque esta merma representaría solo entre el 0,22% y el 0,40% del PIB nominal boliviano, su verdadero impacto podría ser mucho más profundo debido al efecto multiplicador que tiene la inversión sobre áreas como empleo, tecnología y exportaciones.
El análisis subraya que Bolivia sigue rezagada frente a otros países latinoamericanos en términos de atracción de inversiones. En comparación con Brasil —que captó cerca de 77.700 millones— o México con más de 37.000 millones durante el mismo período, Bolivia aparece como un destino poco atractivo para las grandes empresas multinacionales.
Para revertir esta situación crítica y recuperar la confianza necesaria para atraer inversión extranjera, se plantean cinco medidas estratégicas: recuperar la estabilidad macroeconómica; garantizar seguridad jurídica; reducir los conflictos sociales; implementar estrategias agresivas para promover inversiones; e impulsar alianzas público-privadas.
El informe concluye enfatizando que aunque Bolivia posee un gran potencial gracias a sus recursos naturales y ubicación estratégica, lo fundamental será generar confianza entre los inversionistas internacionales. La estabilidad económica, la seguridad jurídica y una paz social duradera son esenciales para asegurar que cualquier recuperación futura no sea efímera y para convertir la inversión extranjera en un motor real para el crecimiento sostenible del país.



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