En el mercado antiguo Abasto, ubicado en la zona oeste de Santa Cruz de la Sierra, comerciantes han expresado su preocupación por el aumento en los pr
En el mercado antiguo Abasto, ubicado en la zona oeste de Santa Cruz de la Sierra, comerciantes han expresado su preocupación por el aumento en los precios de diversos productos alimenticios. Según relatos de una comerciante, los productores han señalado que los insumos están escasos y sus precios han incrementado considerablemente. Este es el caso del queso, cuyo precio ha pasado de estar entre 32 y 34 bolivianos por kilogramo a alcanzar los 42 bolivianos. Esta variación representa un aumento de entre 8 y 10 bolivianos, lo que ha generado inquietud entre los consumidores.
Durante gran parte del mes de mayo, se observó una disminución en los precios de productos como el queso, el huevo y el pollo, influenciada por los bloqueos que afectaron la circulación y distribución en la región. Sin embargo, en esta segunda semana de junio se ha registrado un repunte en los precios, lo que ha llevado a muchos comerciantes a replantear sus estrategias de venta. La misma comerciante del Abasto mencionó que algunos productores han optado por hacer queso mozzarella, ya que este tipo de queso se vende a un precio más alto en comparación con el queso fresco común. Sin embargo, también admitió que las ventas han disminuido y existe escasez del producto.
En otro centro de abastecimiento, el mercado antiguo Los Pozos, los precios se mantienen similares a los reportados en Abasto. En cuanto al pollo, se ha observado un incremento moderado en su precio; actualmente se cotiza entre 13 y 13.50 bolivianos por kilogramo en el mercado Alto San Pedro, mientras que a finales de mayo este producto estaba disponible por alrededor de 11 bolivianos. A pesar del aumento, las comerciantes aseguraron que tanto la oferta como la demanda continúan siendo estables.
El incremento también se ha reflejado en el precio del huevo. Mientras que durante el mes pasado un maple se vendía a 24 bolivianos, esta semana su precio ha subido a 26 bolivianos, dependiendo del tamaño del producto. Este aumento es parte de una tendencia más amplia que afecta a varios artículos básicos en la región.
Los comerciantes y consumidores están atentos a las fluctuaciones del mercado, esperando que la situación mejore y que los precios se estabilicen para poder satisfacer tanto la demanda como las necesidades alimenticias de la población local.



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