Este martes, la ciudad de La Paz experimentó un respiro en el abastecimiento de combustible, con la llegada de cisternas cargadas de gasolina a varios
Este martes, la ciudad de La Paz experimentó un respiro en el abastecimiento de combustible, con la llegada de cisternas cargadas de gasolina a varios surtidores estratégicos. Esta situación es particularmente relevante dado el contexto de escasez que ha afectado tanto a los vehículos del transporte público como al particular, lo que provocó largas filas en las estaciones de servicio. Transportistas locales han reportado la llegada de estos camiones cisterna, lo que ha generado esperanza entre los conductores que durante días habían enfrentado dificultades para conseguir carburante.
Alrededor de las 17:30, una cisterna comenzó a descargar gasolina en una estación ubicada en la avenida Montes, un punto clave para los transportistas que operan en el centro paceño. Esta acción se replicó en otros surtidores importantes como el de Achachicala, donde numerosos vehículos habían estado esperando por días en busca del tan necesitado combustible.
Las estaciones situadas en la plaza Triangular, en Miraflores, y en San Pedro también recibieron abastecimiento alrededor de las 14:00. La situación en estas áreas era crítica, con filas extensas y la evidente frustración de los choferes que exigían soluciones ante la escasez prolongada. Este desabastecimiento se tradujo en un notable descenso del flujo normal del transporte público por las calles paceñas, lo que exacerbó las quejas y tensiones entre los conductores.
En medio de este panorama caótico, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) comunicó que había despachado desde su planta de Senkata un total de 1.100.000 litros de gasolina y 50.000 garrafas de gas licuado de petróleo (GLP) para satisfacer las necesidades de las ciudades de El Alto y La Paz. En su declaración, la empresa estatal subrayó su compromiso por garantizar el suministro a los usuarios a pesar de los bloqueos que han limitado el acceso a la planta.
YPFB también destacó que estos bloqueos han obstaculizado significativamente la salida de cisternas hacia la ciudad, complicando aún más el panorama del abastecimiento. La situación ha llevado a los choferes a programar un paro departamental indefinido desde este miércoles, lo que podría agravar aún más las dificultades para conseguir combustible en los próximos días si no se logra una solución efectiva al conflicto actual.



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