Este martes, un trágico tiroteo tuvo lugar en una escuela pública de Río Branco, capital del estado brasileño de Acre, donde un estudiante de 13 años
Este martes, un trágico tiroteo tuvo lugar en una escuela pública de Río Branco, capital del estado brasileño de Acre, donde un estudiante de 13 años abrió fuego indiscriminadamente, resultando en la muerte de dos supervisoras y dejando a cinco personas heridas, entre ellas cuatro menores. Las autoridades informaron que el adolescente utilizó una pistola que pertenecía a su padrastro y logró ingresar sin dificultad al establecimiento educativo, dado que era alumno del mismo.
La Policía Militarizada de Acre detalló que el joven disparó varias veces antes de entregarse a las fuerzas policiales que llegaron al lugar tras recibir llamadas de auxilio. Este incidente se suma a una preocupante tendencia en Brasil, donde los ataques armados en escuelas se han vuelto cada vez más frecuentes en los últimos años. Un informe elaborado por investigadores de la Universidad Estatal Paulista y la Universidad de Campinas revela que desde 2001 hasta 2024 se han registrado 42 ataques armados en instituciones educativas, resultando en 38 muertes. De estos ataques, el 64% ocurrió entre 2022 y 2024, con un incremento notable en los últimos dos años.
La serie de incidentes ha llevado al Gobierno brasileño a presentar una iniciativa legislativa ante el Congreso para clasificar estos ataques como crímenes hediondos, lo que implicaría penas más severas para los responsables. En particular, este aumento en la violencia escolar ha generado una respuesta política significativa. En octubre de 2023, tras un tiroteo en São Paulo que dejó a una estudiante muerta y otros tres heridos, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva expresó su preocupación por la facilidad con la que los jóvenes pueden acceder a armas. Lula ha sido un crítico abierto de la política de flexibilización del control sobre armas impulsada por su predecesor Jair Bolsonaro durante su mandato entre 2019 y 2022.
Desde que asumió nuevamente la presidencia en enero de 2023, Lula ha tomado medidas para revertir varias normativas que facilitaban la posesión y el porte de armas, buscando así frenar esta ola de violencia que afecta a las escuelas del país. La situación actual plantea un desafío urgente para las autoridades brasileñas, quienes deben encontrar soluciones efectivas para garantizar la seguridad en las instituciones educativas y proteger a los estudiantes y docentes.



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