El domingo 12 de abril, una familia se presentó en el penal de Palmasola, ubicado en Santa Cruz, con la intención de visitar a Raúl Chávez, un recluso
El domingo 12 de abril, una familia se presentó en el penal de Palmasola, ubicado en Santa Cruz, con la intención de visitar a Raúl Chávez, un recluso que había estado cumpliendo una condena desde 2013. Sin embargo, la visita tomó un giro inesperado y trágico cuando se enteraron de que Chávez había muerto semanas antes, sin que nadie les hubiera informado sobre su fallecimiento. A los 39 años, Raúl estaba cumpliendo una sentencia de 20 años y había pasado más de la mitad de su condena en el recinto penitenciario.
La familia, que asegura que Raúl no padecía enfermedades y que hasta su último contacto no presentaba indicios de problemas de salud, ha expresado su profunda angustia por la falta de comunicación sobre lo sucedido. De acuerdo con sus denuncias, el cuerpo del recluso fue trasladado a la morgue a finales de marzo y posteriormente enterrado en una fosa común. Fue solo después de preguntar por él que otros internos les dieron la desgarradora noticia sobre su muerte.
La hermana del fallecido recordó la última conversación que tuvo con Raúl, en la que él le solicitó dinero para poder salir del ‘bote’, un área del penal destinada al castigo. Desde ese momento, la familia perdió todo contacto con él. “Cuando llegué al PC-4, sus compañeros me dijeron que mi hermano había fallecido. No sabemos nada porque lo castigaron y allá dicen que él murió. Hay rumores de que lo mataron, pero al final no sabemos nada”, relató visiblemente afectada.
Ante esta situación desconcertante y dolorosa, la familia decidió buscar respuestas dentro del penal. Se dirigieron a la secretaría esperando obtener algún registro o informe sobre el fallecimiento de Raúl. Sin embargo, su búsqueda resultó infructuosa; no recibieron ninguna información o documentación relacionada con su muerte. “No avisaron nada. Fui a pedir un informe para saber por qué ha fallecido y me dijeron que ellos no informan. O sea, aquí se mueren y nadie avisa”, insistió la hermana.
Con el panorama tan incierto y sin datos concretos sobre lo ocurrido con Raúl Chávez, los familiares abandonaron el penal en busca de respuestas adicionales. Su búsqueda los llevó a la morgue de La Pampa de la Isla, donde revisaron los registros y encontraron una coincidencia: el nombre de Raúl figuraba como ingresado el 24 de marzo. Sin embargo, lamentablemente no recibieron ningún informe forense acerca del motivo de su fallecimiento.
El caso ha generado un clima de preocupación y desconfianza tanto dentro como fuera del penal, planteando interrogantes sobre los protocolos establecidos para informar a las familias sobre incidentes tan graves como estos. La falta de comunicación efectiva entre las autoridades penitenciarias y las familias afectadas resalta una problemática significativa en el ámbito del sistema carcelario en Bolivia.



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