Bolivia ha reanudado su cooperación con la Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, un esfuerzo
Bolivia ha reanudado su cooperación con la Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, un esfuerzo que incluye el intercambio de información, capacitación de agentes y la realización de investigaciones conjuntas enfocadas en objetivos criminales de alto valor. Este nuevo enfoque se ha establecido en los últimos tres meses, marcando un cambio significativo desde la expulsión de la DEA del país hace 18 años.
Ernesto Justiniano, viceministro de Sustancias Controladas y Defensa Social, confirmó esta colaboración durante una entrevista con EL DEBER. En sus declaraciones, enfatizó que las operaciones se centran en objetivos criminales de gran relevancia. Estamos trabajando con la DEA realizando investigaciones conjuntas. Es un trabajo enfocado en operativos contra objetivos criminales de alto valor, afirmó Justiniano, resaltando el compromiso del gobierno boliviano en la lucha contra el narcotráfico.
La historia reciente entre Bolivia y la DEA se remonta a noviembre de 2008, cuando el entonces presidente Evo Morales decidió suspender indefinidamente las actividades de la agencia estadounidense en el país. Morales acusó a la DEA de injerencia política y de estar implicada en un supuesto complot contra su administración. Sin embargo, el panorama ha cambiado notablemente con la llegada al poder del actual presidente, Rodrigo Paz Pereira. Desde su elección, Paz ha promovido una agenda de cooperación tanto económica como en materia de seguridad con el gobierno estadounidense.
Este nuevo capítulo en las relaciones bilaterales se vio reforzado en marzo pasado cuando Bolivia se integró al Escudo de las Américas, un plan hemisférico impulsado por Donald Trump para combatir el crimen transnacional. A raíz de esta colaboración, la Policía Boliviana logró capturar al uruguayo Sebastián Marset, uno de los criminales más buscados en América Latina. Esta acción fue posible gracias a la coordinación con agencias estadounidenses y permitió que Marset fuera extraditado a Estados Unidos para enfrentar cargos.
Justiniano destacó que la relación con la DEA es fluida y que se lleva a cabo un trabajo coordinado casi a diario en diversas áreas. Además, mencionó que Bolivia también mantiene contacto con instancias antinarcóticos en países como Paraguay y Uruguay, así como Brasil, donde se planea desarrollar talleres conjuntos para fortalecer aún más los esfuerzos antidrogas.
El viceministro subrayó que el mayor intercambio se realiza con la DEA debido a su presencia en múltiples países, lo que facilita operaciones más efectivas. Estamos trabajando con el mundo, concluyó Justiniano, reflejando un renovado compromiso boliviano hacia una estrategia coordinada para enfrentar el flagelo del narcotráfico.



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