El Tribunal Supremo Electoral (TSE) se dispone a deliberar este martes sobre la situación electoral de Jaime Dunn, aspirante presidencial. Dunn ha man
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) se dispone a deliberar este martes sobre la situación electoral de Jaime Dunn, aspirante presidencial. Dunn ha manifestado su firme intención de agotar todas las vías legales disponibles, incluso aquellas que percibe como parte de un sistema judicial viciado, en caso de que su candidatura sea inhabilitada para las próximas elecciones generales del 17 de agosto. Su objetivo, según ha expresado, es demostrar la verdad ante lo que considera un sistema burocrático ineficaz y orientado a la persecución.
La habilitación oficial de Dunn como candidato presidencial se ha visto obstaculizada por una serie de desafíos relacionados con la obtención de su certificado de solvencia fiscal. Él mismo ha calificado este proceso electoral como confuso y anómalo, sugiriendo la existencia de irregularidades en su desarrollo.
La Sala Plena del organismo electoral tiene programado abordar la situación de Dunn, basándose en los informes remitidos por la Contraloría y la Alcaldía de El Alto. Sin embargo, el informe proveniente de la Alcaldía alteña ha sido objeto de críticas por parte de Dunn, quien sostiene que contiene imprecisiones que complican legalmente su posición. Para él, esta situación forma parte de una estrategia de desprestigio o una acción deliberada del sistema burocrático para impedir la participación de quienes proponen un cambio.
El documento municipal detalla que Dunn enfrenta catorce requerimientos de pago, catorce procesos con sentencia firme y otros cinco con sentencias desestimadas. Todos estos expedientes se vinculan a su gestión como Oficial Mayor de Finanzas entre los años 2000 y 2001, durante la administración del exalcalde José Luis Paredes.
Dunn ha expresado una sensación de impotencia ante la situación, señalando la limitación de los ciudadanos comunes para influir en el proceso y la necesidad de esperar una resolución. Ha contrastado su posición con la de los círculos de poder, que, a su juicio, recurren a la comunicación, negociación y acuerdos, algo que él no haría ni podría hacer. Esta dependencia de los servidores públicos y de un sistema que percibe como corrupto y diseñado para castigar genera, según sus palabras, una profunda frustración en los ciudadanos.
Respecto a las acusaciones de tener cuentas pendientes con el Estado, Jaime Dunn niega rotundamente tales afirmaciones, insistiendo en que cumple con el requisito de solvencia fiscal. En cuanto a los 33 casos que han surgido, ha sugerido que la cifra podría haber sido arbitrariamente mayor, implicando una posible manipulación. Explica que estos casos derivan de contratos de consultores y que la responsabilidad que se le atribuye es de carácter solidario, no personal ni relacionada con impuestos directos a su nombre. A modo de ejemplo, ha indicado que la ausencia de un informe de consultoría, incluso entre un gran número de documentos, puede generar una responsabilidad solidaria sobre su persona, sugiriendo que el número de procesos podría haberse inflado de manera desproporcionada




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