El Servicio Departamental de Salud (Sedes) ha declarado una emergencia sanitaria en el departamento de Tarija tras confirmarse un total de 113 casos d
El Servicio Departamental de Salud (Sedes) ha declarado una emergencia sanitaria en el departamento de Tarija tras confirmarse un total de 113 casos de chikungunya. Esta cifra refleja un aumento preocupante en la incidencia de esta enfermedad viral transmitida por mosquitos, especialmente en las localidades de Bermejo y Yacuiba, donde se concentran la mayoría de los contagios. Ante esta situación, las autoridades sanitarias han puesto en marcha una campaña masiva de prevención y limpieza con el objetivo de contener la propagación del virus y proteger a la población.
El director del Sedes, Nils Cassón Rodríguez, confirmó que hasta el último reporte se han registrado 113 casos positivos, lo que ha motivado la declaración de emergencia. Aunque este incremento genera alarma, es relevante destacar que hasta el momento no se han reportado muertes asociadas a esta enfermedad en el departamento. Esta circunstancia permite focalizar los esfuerzos en la prevención y atención temprana para evitar complicaciones mayores.
La concentración más alta de casos se encuentra en Bermejo, donde si bien el número es considerable, el hospital local no ha sido rebasado y continúa brindando atención adecuada a los pacientes. En Yacuiba, ante el aumento sostenido de contagios, las autoridades municipales están reforzando la capacidad sanitaria mediante la contratación adicional de personal dedicado a atender estos casos. Este esfuerzo busca garantizar que el sistema no colapse frente a una posible escalada del número de enfermos.
En contraste, el municipio de Cercado presenta una situación más controlada con solo ocho casos confirmados de chikungunya y ninguno autóctono registrado para dengue. El secretario municipal de Desarrollo Humano, Paul Mendoza Pino, atribuye este bajo índice a las medidas preventivas implementadas durante el último año. Entre estas destacan las campañas continuas de fumigación en zonas críticas, la limpieza exhaustiva de quebradas y espacios educativos, acciones clave para reducir los criaderos del mosquito transmisor. Mendoza enfatiza además la importancia del compromiso ciudadano para eliminar recipientes con agua estancada dentro de los hogares, ya que constituyen los principales focos para la reproducción del vector.
Desde el punto de vista epidemiológico, Eduardo Rueda Guerrero, responsable del área de vectores en Sedes, señala que estas enfermedades virales transmitidas por mosquitos Aedes aegypti —el mismo insecto responsable del dengue y zika— tienden a manifestarse cíclicamente cada dos años con predominio alternado entre ellas. El año anterior predominaron los casos de dengue y actualmente se observa un brote significativo de chikungunya. Esta dinámica resalta la necesidad constante de vigilancia y control vectorial para mitigar brotes sucesivos.
La persistencia del clima lluvioso favorece la supervivencia y proliferación del mosquito vector, lo que implica que la coexistencia con este insecto continuará mientras duren estas condiciones climáticas. Por ello, las autoridades insisten en mantener acciones preventivas continuas para minimizar los contagios. Un aspecto crucial es entender que si un mosquito pica a una persona infectada con chikungunya o dengue puede transmitir inmediatamente el virus al picar a otro individuo susceptible.
Además, Rueda advierte que existen numerosas personas asintomáticas portadoras del virus que pueden ser fuente inadvertida de contagio al ser picadas por mosquitos que luego infectan a otros miembros del entorno familiar o comunitario. Por esta razón es fundamental que cada hogar adopte medidas rigurosas para eliminar posibles criaderos y evitar acumulaciones innecesarias de agua.
En cuanto al perfil epidemiológico observado hasta ahora en Tarija, varios niños forman parte del grupo afectado aunque ninguno presenta cuadros graves que requieran terapia intensiva. La franja etaria más afectada abarca entre los 15 y 60 años, predominando especialmente entre mujeres adultas que permanecen mayormente en sus hogares durante el día. Esto sugiere patrones sociales vinculados al riesgo diferencial por actividades cotidianas y exposición al vector dentro del ámbito doméstico.
En suma, la emergencia sanitaria declarada pone en evidencia tanto los riesgos asociados a las enfermedades transmitidas por vectores como la importancia estratégica de coordinar esfuerzos entre autoridades locales y población para controlar eficazmente estos brotes. La experiencia acumulada durante años recientes en prevención vectorial ha permitido mantener cierta contención pero requiere reforzamiento ante las condiciones climáticas actuales y cambios epidemiológicos cíclicos propios del entorno tropical donde estas enfermedades son endémicas. La campaña masiva lanzada por Sedes representa un paso fundamental para reducir la incidencia y evitar impactos mayores sobre la salud pública regional




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