En una reciente sesión virtual de la Cámara de Senadores, se aprobó por unanimidad una nueva ley que modifica el régimen de arraigo para las exautorid
En una reciente sesión virtual de la Cámara de Senadores, se aprobó por unanimidad una nueva ley que modifica el régimen de arraigo para las exautoridades del gobierno, estableciendo que estas no podrán abandonar el país durante un periodo de seis meses tras haber cesado en sus funciones. Esta decisión implica la abrogación de la Ley 1352, que anteriormente fijaba un plazo de 90 días para dicho arraigo. La medida afecta a un amplio espectro de funcionarios públicos que han dejado sus cargos, incluyendo al Presidente y Vicepresidente, ministros, gobernadores, alcaldes, asambleístas nacionales y departamentales, concejales municipales y máximas autoridades ejecutivas de entidades públicas, mixtas y privadas que administren recursos fiscales.
El propósito central de esta normativa es garantizar la transparencia en la transición administrativa y proteger los intereses del Estado. Durante los seis meses posteriores al término del mandato o destitución, las exautoridades están obligadas a permanecer en el territorio nacional para facilitar la rendición de informes requeridos por las nuevas autoridades entrantes. Esta disposición busca asegurar un traspaso ordenado y responsable de responsabilidades y recursos públicos, evitando posibles obstáculos derivados de la ausencia física o desplazamiento al extranjero de quienes han manejado fondos estatales.
El proceso legislativo que condujo a la sanción de esta ley fue notablemente ágil. La comisión de Justicia Plural abordó el tema en una sesión realizada un miércoles y presentó el proyecto ante el plenario de la Cámara de Diputados al día siguiente. La rapidez continuó cuando, tras recibir el respaldo mayoritario en esa instancia, se convocó a una sesión extraordinaria del Senado para el sábado siguiente mediante una convocatoria difundida apenas unas horas antes, lo que generó sorpresa entre algunos legisladores debido a lo inusual del procedimiento virtual y la premura con que se gestionó.
En el Senado, los parlamentarios aprobaron la dispensa del trámite habitual que requiere remitir los proyectos a comisión para su análisis previo. Esta decisión permitió tratar directamente el documento en sesión plenaria sin pasar por etapas intermedias, acelerando así su aprobación final. El proyecto original contemplaba una obligación aún más extensa: un arraigo obligatorio por un año para las exautoridades. Sin embargo, tras deliberaciones en ambas cámaras legislativas, este plazo fue reducido a seis meses antes de su sanción definitiva.
No obstante, aunque esta etapa legislativa ha concluido con éxito para quienes impulsaron la norma, quedan aún pasos formales pendientes antes de que entre en vigencia. El texto debe ser firmado por las directivas tanto del Senado como de la Cámara de Diputados para validar oficialmente su aprobación. Posteriormente será remitido al Órgano Ejecutivo para su promulgación formal. Finalmente, conforme al artículo 164 de la Constitución Política del Estado, la ley deberá ser publicada en la Gaceta Oficial del Estado para que tenga plena validez legal y pueda empezar a aplicarse.
Este nuevo marco normativo tiene implicaciones importantes para la administración pública y para quienes ejercieron cargos públicos recientemente. Al extenderse el periodo durante el cual estas personas deben permanecer dentro del país para responder ante las nuevas autoridades sobre sus gestiones y manejo fiscal, se busca fortalecer mecanismos internos de control y responsabilidad política. Además, esta medida puede influir en cómo se planifican futuras transiciones gubernamentales e impactar en la percepción ciudadana sobre transparencia y rendición cuentas en los procesos políticos.
En suma, esta reforma legal representa un paso significativo hacia una mayor regulación sobre las obligaciones postmandato de funcionarios públicos con acceso a recursos estatales. Su rápida tramitación refleja también el interés prioritario que dieron los legisladores al tema dentro del contexto político actual. Queda ahora pendiente observar cómo se implementará esta disposición y qué efectos tendrá sobre las dinámicas institucionales relacionadas con el control estatal y la gestión pública responsable




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