El estratega Flavio Robatto, al frente del banquillo de Bolívar, proyecta su visión más allá de las fronteras bolivianas, revelando una profunda aspir
El estratega Flavio Robatto, al frente del banquillo de Bolívar, proyecta su visión más allá de las fronteras bolivianas, revelando una profunda aspiración por dirigir en el competitivo fútbol brasileño. A pesar de este anhelo profesional, su compromiso y satisfacción con el club paceño son evidentes en su actual gestión.
Robatto concibe la carrera de un director técnico como un viaje constante, donde cada destino es una etapa. Si bien su presente en La Paz le brinda estabilidad y un entorno propicio, su horizonte profesional incluye la posibilidad de asumir nuevos retos. Entre sus metas a mediano plazo, destaca con particular énfasis la liga brasileña, a la que considera un verdadero sueño, sin descartar un eventual regreso a su natal Argentina.
La experiencia previa de Robatto en equipos de altura ha sido fundamental para su metodología actual. Su paso por Nacional Potosí, por ejemplo, le proporcionó las herramientas necesarias para optimizar el rendimiento de sus plantillas en condiciones geográficas exigentes. Según su perspectiva, el entrenamiento en altitud requiere una gestión energética cuidadosa, operando a un porcentaje menor de intensidad máxima. No obstante, ha logrado que sus equipos mantengan un nivel de juego consistente tanto en el llano como en la altura, un factor que, a su juicio, minimiza progresivamente la influencia de la altitud en el rendimiento deportivo.
Esta adaptabilidad se refleja en la evolución del equipo en el ámbito internacional. Robatto subraya el compromiso de sus futbolistas, quienes han transformado la percepción de los clubes bolivianos en competencias continentales. Un ejemplo palpable de esta transformación fue la reciente actuación en la Copa Sudamericana, donde el conjunto paceño estuvo a escasos segundos de definir una serie crucial en la tanda de penales frente a un potente rival brasileño, un hito que contrasta con la imagen histórica de equipos bolivianos adoptando posturas meramente defensivas fuera de casa.
El proceso de incorporar talento extranjero al proyecto celeste no ha estado exento de dificultades, especialmente al considerar las particularidades geográficas. Robatto relató los esfuerzos considerables que demandó la llegada de figuras como el delantero uruguayo Martín Cauteruccio y el mediocampista colombiano Daniel Cataño. Convencer a Cauteruccio, quien disfrutaba de la cercanía al mar y la playa en Sporting Cristal, requirió una prolongada negociación de aproximadamente un mes y medio. Por su parte, Cataño, aunque proveniente de Bogotá, una ciudad con cierta altitud, enfrentó el desafío inherente a competir en un entorno de mayor elevación, una adaptación que resulta compleja para cualquier jugador sin experiencia previa en estas condiciones.
Con una filosofía de juego bien definida y un plantel plenamente convencido, Flavio Robatto continúa impulsando el crecimiento de Bolívar, manteniendo siempre viva la llama de su ambición profesional, que lo lleva a soñar con un futuro en el exigente fútbol brasileño




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