En la noche dedicada a San Valentín, el Real Madrid consiguió una victoria significativa frente a la Real Sociedad que, aunque no deslumbró por su est
En la noche dedicada a San Valentín, el Real Madrid consiguió una victoria significativa frente a la Real Sociedad que, aunque no deslumbró por su estilo de juego, cumplió con creces los objetivos fundamentales de la jornada. El equipo blanco logró posicionarse como líder provisional de LaLiga, un logro que no solo le permite sumar tres puntos vitales sino también ejercer una considerable presión sobre el Barcelona. Ahora, el conjunto catalán se encuentra en la obligación de ganar al Girona en su próximo encuentro para evitar caer nuevamente en la tabla de clasificación.
Desde los primeros minutos del partido, el Real Madrid mostró una reacción rápida y efectiva. Gonzalo, quien regresó al once inicial tras un tiempo fuera y demostró una vez más su especial conexión con el gol, abrió el marcador apenas a los cinco minutos. Su remate con la puntera tras un centro preciso de Trent Alexander-Arnold, quien volvía a la titularidad tras dos meses ausente, evocó recuerdos del histórico Raúl González y encendió las esperanzas del público presente en el Santiago Bernabéu.
Sin embargo, el encuentro no fue tan sencillo como parecía inicialmente. La Real Sociedad reaccionó y encontró su oportunidad para igualar gracias a un penalti señalado por el árbitro Dean Huijsen. Este penalti fue motivo de controversia debido a que fue considerado muy claro y evitable, producto de una falta cometida por Huijsen dentro del área sobre Yángel Herrera. El central madridista se encuentra en un momento delicado en cuanto a su rendimiento y su futuro en la selección nacional parece cada vez más incierto.
Mikel Oyarzabal, especialista desde los once metros y rival directo durante el partido, no desaprovechó la oportunidad y empató con un potente disparo al centro que superó al portero Courtois. Este gol llegó en el minuto 21 y generó inquietud entre los aficionados madridistas que temían un vuelco inesperado en el marcador.
No obstante, esta igualdad duró apenas cuatro minutos. Vinicius Jr., demostrando ser un jugador clave para el equipo especialmente en ausencia de Mbappé —reservado para compromisos europeos— sufrió una falta dentro del área cometida por Aramburu que derivó en otro penalti favorable para los locales. El propio Vinicius se encargó de ejecutar la pena máxima con éxito, marcando así el 12º penalti a favor del Real Madrid en lo que va de temporada, cifra récord histórica para el club en LaLiga.
Con la ventaja recuperada, el conjunto dirigido por Álvaro Arbeloa —quien asumió las riendas técnicas temporalmente— pudo controlar mejor el partido basándose principalmente en la posesión del balón más que en ataques verticales o rápidos contragolpes. Esta estrategia permitió mantener la iniciativa ofensiva mientras se protegía la defensa ante cualquier intento rival.
Poco después del tercer gol llegó uno más para reafirmar la superioridad local: Fede Valverde recibió un pase preciso de Carreras dentro del área y definió con claridad ante Remiro, quien nada pudo hacer para evitar que subiera al marcador el 3-1 definitivo antes del descanso.
En la segunda mitad se produjo otra polémica jugada relacionada con penaltis cuando Hernández Maeso señaló una nueva pena máxima favorable al Real Madrid por una caída dudosa de Vinicius dentro del área tras un contacto ligero con Aramburu. A pesar de las dudas evidentes sobre esta acción y sin intervención correctiva desde el VAR, Vinicius volvió a transformar desde los once metros para poner cifras definitivas al marcador: 4-1.
Con este resultado holgado, Arbeloa dispuso rotaciones para dar descanso a algunos titulares y brindar minutos a jugadores como Dani Carvajal —quien había sido objeto de debate recientemente— recibiendo además una calurosa ovación por parte del público local. También tuvieron participación David Alaba y Cestero, este último beneficiado por la confianza inquebrantable del entrenador interino.
Aunque la Real Sociedad intentó generar peligro durante todo el encuentro, sus esfuerzos resultaron insuficientes ante un rival sólido y organizado que supo aprovechar las oportunidades creadas. La derrota supone un revés importante para los visitantes quienes llegaban con buenas sensaciones pero no lograron refrendarlo sobre el terreno de juego.
En consecuencia, esta victoria coloca provisionalmente al Real Madrid en lo más alto de LaLiga y marca una jornada decisiva en la lucha por el título donde cada punto es crucial. Además, establece un escenario tenso e incierto para sus perseguidores directos como Barcelona que deberán responder rápidamente para mantener sus aspiraciones intactas. Así pues, aunque sin brillo ni dominio absoluto durante gran parte del partido, los blancos lograron cumplir con su cometido principal: ganar y liderar mientras mantienen viva la competición doméstica con emoción e incertidumbre hasta las últimas jornadas




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