El club Guabirá ha tomado la decisión de presentar una denuncia formal ante el Tribunal de Disciplina Deportiva de la Federación Boliviana de Fútbol (
El club Guabirá ha tomado la decisión de presentar una denuncia formal ante el Tribunal de Disciplina Deportiva de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) contra el árbitro Porfidio Serrano, quien fue el encargado de dirigir el partido entre Guabirá y San Antonio correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Copa de Verano, que se disputó recientemente en Entre Ríos. La denuncia se fundamenta en una supuesta mala actuación arbitral que, según el club, perjudicó a Guabirá y derivó en su eliminación del torneo.
El encuentro terminó con un empate sin goles durante los 90 minutos reglamentarios, pero en la tanda de penales San Antonio logró imponerse por 2-0, asegurando así su clasificación a los cuartos de final. Sin embargo, más allá del resultado final, lo que ha generado controversia y malestar en Guabirá son las decisiones arbitrales tomadas durante el partido. El presidente del club, Rafael Paz, manifestó públicamente su descontento y aseguró que hubo al menos dos situaciones claras en las que se debió sancionar penal para su equipo, pero que el árbitro no lo hizo.
Esta percepción de injusticia llevó a Guabirá a solicitar al Tribunal Disciplinario que aplique la máxima sanción contemplada en el Código Disciplinario para casos de malas actuaciones arbitrales, que puede llegar hasta un año de suspensión para el juez involucrado. La exigencia del club refleja la importancia que le otorgan a corregir lo que consideran un error grave que afectó directamente sus posibilidades deportivas.
Además del reclamo por las jugadas no sancionadas dentro del campo, Rafael Paz destacó otro punto crítico: la ausencia del sistema VAR (Video Assistant Referee) durante el desarrollo del partido. En un torneo amistoso como la Copa de Verano, la implementación tecnológica es vista por algunos dirigentes como prescindible; sin embargo, para Guabirá esta omisión resultó ser un factor determinante para no contar con una revisión objetiva y justa de las decisiones arbitrales. El presidente insistió en que es fundamental establecer un precedente y dejar claro que en Bolivia no debería permitirse jugar sin VAR, especialmente en competencias que involucran a equipos profesionales.
Paz también mencionó una jugada específica donde consideró que existió una falta merecedora de expulsión para un jugador rival, pero ni el árbitro ni sus asistentes intervinieron al respecto. A pesar de que los delegados y asistentes coincidieron con la postura del club respecto a estas incidencias dentro del terreno de juego, el juez principal optó por no sancionar ninguna situación polémica. Cabe destacar que la denuncia presentada por Guabirá se dirige exclusivamente contra Porfidio Serrano y no alcanza a los árbitros asistentes Ismael Choque y Daniel Poma quienes acompañaron en esa jornada.
Este episodio refleja tensiones crecientes sobre la calidad arbitral y el uso o no uso de tecnologías modernas dentro del fútbol boliviano. La molestia expresada por Rafael Paz incluso fue comunicada directamente a Fernando Costa, presidente de la Federación Boliviana de Fútbol. En esa conversación se planteó una preocupación mayor: si no se garantiza una dirección arbitral confiable y justa desde adentro del país, podrían verse obligados a contratar jueces provenientes del extranjero para asegurar imparcialidad y calidad en los partidos decisivos.
Porfidio Serrano es uno de los árbitros recientemente ascendidos este año a la División Profesional; este contexto añade presión sobre su desempeño y genera debate acerca del proceso formativo y evaluativo aplicado a los nuevos jueces en el fútbol nacional. La denuncia presentada por Guabirá ante la FBF abre ahora un proceso formal donde se analizarán las acciones tomadas durante ese compromiso específico y se determinará si corresponden medidas disciplinarias contra Serrano.
En definitiva, este caso pone sobre la mesa temas relevantes para el fútbol boliviano: la necesidad imperante de mejorar la calidad arbitral mediante capacitación constante o incorporación tecnológica como el VAR; además resalta cómo las decisiones arbitrales pueden tener consecuencias directas e inmediatas sobre los resultados deportivos y las aspiraciones institucionales de los clubes participantes. Para los seguidores e integrantes del plantel rojo esta situación representa un punto crítico para exigir mayor justicia deportiva y transparencia en futuras competiciones nacionales e internacionales



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