Una joven mujer se encuentra en el centro de una investigación tras la muerte de su pareja, Jorge Luis Burgos Lola, de 26 años, quien fue asesinado a
Una joven mujer se encuentra en el centro de una investigación tras la muerte de su pareja, Jorge Luis Burgos Lola, de 26 años, quien fue asesinado a tiros mientras conducía su vehículo en un complejo deportivo del Urubó. El incidente ocurrió cuando varios sicarios interceptaron su camioneta BMW negra y le dispararon en múltiples ocasiones, causándole la muerte en el lugar.
Según las autoridades policiales y fiscales, la mujer logró protegerse durante el ataque refugiándose entre el capó y el asiento del automóvil. Al percatarse de que su pareja había resultado gravemente herido, salió del vehículo y se ocultó debajo de él, lo que le salvó la vida. Los agresores, tras rematar a Burgos, sustrajeron el teléfono celular de la víctima y posteriormente se retiraron lentamente del sitio. La joven logró comunicarse con sus familiares para pedir ayuda.
En el curso de las pesquisas, la Policía identificó que un vehículo transitó lentamente por la escena del crimen mientras algunas personas grababan lo ocurrido antes de retirarse. Se presume que el teléfono celular de la acompañante quedó en manos de terceros y desapareció bajo circunstancias poco claras. Este dispositivo es considerado clave para las investigaciones, ya que podría contener información valiosa como llamadas, mensajes y audios que ayuden a esclarecer los motivos del asesinato y a identificar a los responsables.
Como parte de las diligencias, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) recuperó imágenes de cámaras de seguridad y ejecutó allanamientos en varios condominios del Urubó, donde se incautaron tres vehículos de alta gama y se recolectaron 34 casquillos de armas de grueso calibre en el lugar del ataque. Además, se encontró una camioneta de lujo con placa brasileña abandonada, vinculada presuntamente al hecho, la cual, junto con el BMW de la víctima, fue asegurada para realizar pericias que permitan determinar su procedencia, propietarios y posibles rastros balísticos.
La investigación inicial por asesinato fue ampliada para incluir el delito de legitimación de ganancias ilícitas, tras detectar que algunos familiares de la víctima poseen bienes como vehículos, inmuebles y dinero en efectivo que no corresponden con sus ingresos declarados. El hermano de Burgos, quien acudió a auxiliarlo y lo trasladó a una clínica tras el ataque, también está siendo investigado por esta razón.
El comandante de la Policía local destacó que la víctima se dedicaba al tatuaje, una actividad que no justifica el nivel de riqueza que mostraba, ni los bienes que poseía. Tanto él como su hermano exhibían un estilo de vida ostentoso que no se alinea con sus ingresos conocidos. Entre los objetos incautados en el domicilio alquilado por Burgos se encontraron una suma significativa de dinero, vehículos de lujo, relojes costosos y equipos electrónicos.
Un detalle particular que llamó la atención de las autoridades fue un tatuaje con la imagen de un fusil AK-47 en la mano de la víctima, símbolo comúnmente asociado con organizaciones criminales. Esto ha llevado a los investigadores a considerar la hipótesis de un ajuste de cuentas, dado que el ataque fue ejecutado de manera planificada y profesional.
Por el momento, no se han registrado detenciones, pero las autoridades han emitido citaciones para los familiares directos del fallecido y para la mujer que lo acompañaba al momento del ataque, con el fin de ampliar las indagaciones y esclarecer los hechos. La búsqueda de los autores materiales continúa, incluyendo la localización de los vehículos utilizados en el crimen, entre ellos un Mercedes y otra camioneta de alta gama. Las investigaciones avanzan con el objetivo de desentrañar las motivaciones detrás del asesinato y llevar a los responsables ante la justicia




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