El Gobierno ha tomado la decisión de expulsar de manera inmediata a Sebastián Marset, reconocido como uno de los narcotraficantes más buscados a nivel
El Gobierno ha tomado la decisión de expulsar de manera inmediata a Sebastián Marset, reconocido como uno de los narcotraficantes más buscados a nivel mundial, enviándolo directamente a Estados Unidos. Esta medida se fundamenta en la vulnerabilidad del sistema penitenciario boliviano y en el alto riesgo que representaría mantenerlo detenido dentro de las cárceles nacionales, donde podrían desencadenarse hechos violentos graves. Así lo comunicó oficialmente el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, en una conferencia de prensa donde explicó los motivos y detalles de esta acción.
El ministro Oviedo destacó que el sistema penitenciario boliviano presenta serias fragilidades que lo hacen inadecuado para albergar a un individuo con el perfil criminal y la peligrosidad de Marset. En particular, mencionó los recintos carcelarios más conocidos del país, como Palmasola, El Abra y Chonchocoro, señalando que mantener al narcotraficante recluido en cualquiera de estos lugares habría generado un entorno propenso a la violencia interna, con potenciales asesinatos y otros crímenes entre la población reclusa. La decisión de expulsarlo responde así a una estrategia para evitar un agravamiento del orden y la seguridad dentro de las prisiones nacionales.
La captura de Sebastián Marset fue el resultado de un trabajo exhaustivo y prolongado por parte de grupos especializados dentro de la Policía Boliviana. Según detalló el ministro, la operación requirió semanas de investigación minuciosa y coordinación profesional. El proceso se caracterizó por su precisión y por la valentía demostrada por los agentes involucrados, quienes enfrentaron desafíos significativos para lograr la detención del delincuente. Este esfuerzo refleja no solo la capacidad técnica sino también el compromiso institucional para combatir el narcotráfico desde dentro del país.
Tras su captura, Marset fue trasladado al Aeropuerto Internacional de Viru Viru, donde fue entregado directamente a agentes de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA). Esta transferencia se realizó cumpliendo estrictamente con las normativas internacionales vigentes y respetando los procedimientos establecidos por Interpol, lo que garantiza que todo el proceso se llevó adelante bajo un marco legal formalmente reconocido. La coordinación internacional en este caso subraya la importancia del trabajo conjunto para enfrentar delitos transnacionales como el narcotráfico.
Finalmente, el ministro Oviedo enfatizó que esta operación refleja no solo el profesionalismo con que se han llevado adelante las tareas policiales sino también la decisión política firme del presidente Rodrigo Paz Pereira para combatir eficazmente este tipo de delitos. La expulsión inmediata de Marset hacia Estados Unidos es una muestra clara del compromiso estatal para proteger tanto a la sociedad civil como al sistema penitenciario nacional, evitando riesgos mayores y fortaleciendo las alianzas internacionales contra el crimen organizado. Esta acción tiene implicaciones directas en términos de seguridad pública y justicia, reafirmando la voluntad gubernamental para enfrentar con determinación las amenazas vinculadas al narcotráfico




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