En el transcurso de los últimos cinco años, el municipio de Potosí ha experimentado una sucesión inusual y problemática en su liderazgo municipal, con
En el transcurso de los últimos cinco años, el municipio de Potosí ha experimentado una sucesión inusual y problemática en su liderazgo municipal, con un total de seis alcaldes diferentes que han ejercido el cargo durante este periodo. Esta inestabilidad en la administración edil refleja una compleja dinámica política y judicial que ha afectado directamente la gobernabilidad local y la capacidad de respuesta ante las necesidades de la población.
Los alcaldes que han dirigido el municipio pertenecen a dos fuerzas políticas principales: el Movimiento Cívico Popular (MCP) y el Movimiento al Socialismo (MAS). Durante este quinquenio, Jhonny Llally Huata, Jessica Churata Huanca, Waldo Porcel Soruco y Lesly Flores Mollo representaron al MCP como titulares del ejecutivo municipal. Por otro lado, Josefina Cruz Marca y René Mamani Huallpa asumieron la alcaldía bajo la bandera del MAS, siendo Mamani Huallpa el más reciente en ser elegido para el cargo.
La elección de René Mamani Huallpa como alcalde se produjo en un contexto marcado por la detención de su predecesora, Josefina Cruz Marca. Esta última fue aprehendida bajo acusaciones relacionadas con resoluciones contrarias a la Constitución y a las leyes vigentes, lo que derivó en una orden judicial de detención preventiva por siete días. Esta situación no solo provocó un vacío en la autoridad municipal sino que también evidenció las contradicciones legales presentes en el proceso electoral local. Cabe destacar que, según la normativa vigente, para ocupar la alcaldía debe ser electo un concejal perteneciente al partido ganador, que en este caso correspondía al MCP; sin embargo, tanto Cruz Marca como Mamani Huallpa son concejales electos por el MAS, lo que pone en evidencia una tensión institucional entre los partidos políticos y las disposiciones legales.
Esta coyuntura ha sido analizada por actores locales como Jaime Flores, asambleísta departamental, quien advierte que ejercer la alcaldía en Potosí es una tarea sumamente compleja debido a la necesidad urgente de ofrecer soluciones efectivas para modificar la precaria situación municipal. Flores señala con preocupación que si no se logra cambiar esta realidad, el municipio podría enfrentarse a una crisis aún más profunda y caótica. Además, critica lo que considera una instrumentalización del sistema judicial para influir en los cambios de autoridades edilicias. Según su perspectiva, la justicia parece intervenir arbitrariamente para poner o sacar alcaldes, lo cual no contribuye a estabilizar ni fortalecer el gobierno local.
El panorama político del Concejo Municipal tampoco es alentador. El municipio cuenta con once concejales y desde las elecciones municipales de 2021 se ha presentado un escenario fragmentado. El MCP obtuvo cuatro concejales pero no alcanzó mayoría absoluta; para gobernar formó una alianza precaria con dos concejales del MAS. En contraste, el bloque opositor estaba compuesto por tres concejales del partido AS (Acción Social), uno de ASP (Alianza Social Popular) y otro de Demócratas. Esta composición heterogénea generó un ambiente propenso a conflictos internos y falta de consenso, lo cual derivó en una sucesión rápida y constante de alcaldes que no lograron permanecer en sus cargos por períodos prolongados.
La situación se agrava aún más con los antecedentes judiciales dentro del Concejo Municipal: aproximadamente el 80 % de los once concejales ha sido aprehendido durante su gestión por diversos motivos relacionados con procesos legales. En este momento hay cuatro concejales detenidos. Este alto índice de arrestos dentro del órgano legislativo municipal refleja problemas serios tanto en términos institucionales como éticos.
En conjunto, estos factores evidencian un ciclo recurrente de inestabilidad política y judicial en Potosí que afecta directamente la gobernabilidad local y limita las posibilidades de desarrollo sostenible para sus habitantes. La alternancia constante en los cargos municipales dificulta la continuidad administrativa necesaria para implementar políticas públicas efectivas y atender las demandas sociales básicas. Además, esta dinámica genera incertidumbre entre los ciudadanos respecto a sus representantes y cuestiona la legitimidad del sistema político vigente.
Por lo tanto, el caso del municipio potosino constituye un ejemplo claro sobre cómo las disputas partidistas combinadas con intervenciones judiciales pueden desarticular el funcionamiento normal de las instituciones locales. La población se ve afectada por esta volatilidad institucional porque reduce la capacidad del gobierno municipal para enfrentar desafíos cotidianos relacionados con servicios públicos, infraestructura urbana y desarrollo económico. Para revertir esta situación será fundamental establecer mecanismos que permitan mayor estabilidad política y transparencia administrativa dentro del marco legal correspondiente




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