Real Madrid aseguró una victoria por la mínima de 1-0 en el Coliseum, un resultado crucial que afianzó su posición en la cima de la clasificación ligu
Real Madrid aseguró una victoria por la mínima de 1-0 en el Coliseum, un resultado crucial que afianzó su posición en la cima de la clasificación liguera. El gol decisivo de Kylian Mbappé llegó en los compases finales del encuentro, pero fue un incidente previo, la expulsión de Nyom, lo que realmente alteró la dinámica del partido contra una defensa del Getafe meticulosamente organizada. Los campeones se enfrentaron a desafíos considerables durante todo el choque, luchando por penetrar una retaguardia que se mostró casi inexpugnable.
Durante gran parte del encuentro, el equipo visitante se encontró en una situación precaria, completamente maniatado por la estrategia táctica de Bordalás. Los caminos hacia la portería estaban constantemente bloqueados por los tenaces jugadores azulones. El empate persistió hasta un error crítico de Nyom, quien, apenas un minuto después de ingresar al terreno de juego, recibió una tarjeta roja por un gesto innecesario con la mano o el codo sobre Vinícius, sin que el balón estuviera en disputa. Este momento crucial, ocurrido en el minuto 80, precedió inmediatamente el gol de Mbappé, que sentenció el partido.
Para afrontar lo que suele ser un encuentro complicado, Xabi Alonso demostró un liderazgo decisivo en su selección de equipo, implementando varias modificaciones estratégicas en el once inicial. Su enfoque subraya una filosofía de meritocracia por encima de la jerarquía dentro del plantel. Notablemente, Vinícius Júnior comenzó el partido en el banquillo, una decisión que replicó encuentros anteriores contra el Marsella y el Oviedo, permitiendo a Rodrygo iniciar desde el pitido inicial.
Otros ajustes vieron a Arda Güler dejar su lugar a Jude Bellingham, mientras que Eduardo Camavinga y David Alaba ocuparon las posiciones de los lesionados Dani Ceballos y Huijsen, respectivamente. Esta reorganización táctica de Alonso fue respondida con una reacción característica del entrenador del Getafe, Bordalás, quien, fiel a sus principios defensivos, tomó una decisión inesperada al dejar en el banquillo a su delantero más fiable, Borja Mayoral. El Getafe desplegó una formidable línea defensiva de cinco hombres, creando una barrera robusta y tenaz diseñada para resistir la presión, desgastar a sus oponentes y capitalizar cualquier oportunidad aislada.
La dinámica anticipada se materializó rápidamente: Real Madrid dominó la posesión, mientras que la marca distintiva del Getafe fue una resistencia inquebrantable. La identidad táctica de Bordalás es clara; sus equipos prosperan con un esfuerzo implacable y disciplina defensiva, a menudo frustrando a sus oponentes con una presión repetitiva y asfixiante. Sacrifican voluntariamente el lucimiento ofensivo por la solidez defensiva y la eficacia, esperando pacientemente el momento adecuado para tomar el control.
El partido se desarrolló según lo previsto, con el Real Madrid tomando rápidamente



COMMENTS