El reciente encuentro entre los aspirantes a la vicepresidencia, Juan Pablo Velasco de Alianza Libre y Edman Lara del Partido Demócrata Cristiano, org
El reciente encuentro entre los aspirantes a la vicepresidencia, Juan Pablo Velasco de Alianza Libre y Edman Lara del Partido Demócrata Cristiano, organizado por el Tribunal Supremo Electoral, se desarrolló en un ambiente de marcada tensión y confrontación. Aunque el debate se estructuró en torno a cinco ejes temáticos preestablecidos, la discusión rápidamente se desvió hacia acusaciones personales y disputas sobre la conducta de los contendientes.
Desde el inicio, Edman Lara adoptó una postura ofensiva, empleando gran parte de sus intervenciones para abordar las supuestas publicaciones racistas atribuidas a su contrincante. En un gesto inusual al comienzo del debate, Lara ofreció su tiempo a Velasco, instándole a disculparse públicamente por mensajes discriminatorios dirigidos a ciudadanos del occidente del país. Esta estrategia de Lara se mantuvo constante, reiterando las acusaciones y mencionando también el caso del Banco Fassil.
Analistas políticos señalaron que la insistencia de Lara en el tema del racismo y la falta de una aclaración por parte de Velasco se convirtieron en el punto central del debate, opacando en gran medida las propuestas programáticas de ambos. Se observó que, mientras Lara intentaba desviar la atención hacia estos temas sensibles, Velasco se esforzaba por mantener el enfoque en su plataforma de gobierno. Esta dinámica generó un equilibrio particular: aquellos que buscaban propuestas concretas podrían haber percibido un mejor desempeño en Velasco, mientras que quienes valoraban el aspecto político y emocional podrían haber considerado a Lara como el más efectivo.
Lara, mostrando una actitud desenvuelta, incluso pidió disculpas por una controversia pasada que lo involucraba, y aprovechó para instar a Velasco a hacer lo propio respecto a las acusaciones de racismo. Por su parte, Velasco se concentró en presentar sus propuestas de manera sistemática, defendiéndose de los embates de su adversario sin abordar directamente las acusaciones personales.
Una de las acusaciones más contundentes de Lara se refirió al caso del Banco Fassil. El candidato del PDC afirmó que Velasco estaría involucrado en este asunto, alegando poseer pruebas, como cheques, que demostrarían una conexión financiera y una sociedad con el padre de Velasco en la entidad bancaria, con una participación significativa de acciones. Lara exigió a Velasco que revelara la verdad al país y cuestionó la devolución de fondos a los afectados.
En cuanto a las propuestas legislativas prioritarias, Lara planteó la necesidad de leyes para superar la crisis actual, incluyendo una reforma constitucional para combatir la impunidad y una reforma tributaria para eliminar barreras al trabajo. También mencionó leyes para estabilizar el dólar, asegurar el suministro de combustible y abordar normativas conflictivas. Velasco, por su parte, propuso generar 750 mil empleos en cinco años, una ley de activación económica integral que elimine obstáculos a la inversión, seguridad jurídica para la inversión extranjera, el retorno al sistema de concesiones mineras, y el uso de biotecnología, entre otras medidas. En respuesta a una pregunta de Velasco sobre el control de redes sociales, Lara afirmó que respetarían la libertad de expresión.
Respecto a las políticas para solucionar la crisis, Velasco abogó por restaurar la confianza en la banca, resolver el suministro de combustible, fortalecer las exportaciones y establecer un tipo de cambio único para el dólar. Lara, en contraste, propuso una auditoría a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y garantizó el suministro de combustible sin eliminar la subvención, argumentando que los recursos son suficientes si se evita la corrupción.
Ambos candidatos coincidieron en la necesidad de transparentar la Asamblea Legislativa. Lara propuso modernizar el ente, modificar sus reglamentos, transmitir las sesiones y hacer público el trabajo de cada legislador. Velasco planteó una transformación profunda de la Asamblea Plurinacional para hacerla más transparente y participativa, sugiriendo que los legisladores que no cumplan con su trabajo no reciban remuneración y promoviendo la digitalización.
Finalmente, en el eje de reformas constitucionales, Velasco indicó que estas deben basarse en datos, enfocándose en sectores vulnerables, la inversión extranjera para generar empleo, una reforma judicial y la independencia de los órganos del Estado. Lara, por su parte, enfatizó la necesidad de reformas políticas que garanticen el cumplimiento de las normas y establezcan sanciones para quienes las infrinjan.
La dinámica del debate también reveló una clara diferencia en los públicos a los que cada candidato buscaba llegar. Velasco, con su enfoque en propuestas y un tono más conciliador, pareció dirigirse a sectores de clase media y con mayor acceso a la educación. Lara, con su estilo más confrontacional y su énfasis en la lucha contra la corrupción, pareció conectar con sectores populares, que quizás priorizan las acciones y el componente emotivo sobre las cifras y los detalles técnicos. La confrontación, que incluyó la desatención sistemática de las reglas por parte de Lara y un comentario irónico de Velasco hacia su oponente, marcó el tono de un encuentro que generó diversas repercusiones a nivel nacional




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