La narrativa boliviana se prepara para un esperado regreso en 2025, protagonizado por los hermanos Álvaro y Diego Loayza, escritores paceños que prese
La narrativa boliviana se prepara para un esperado regreso en 2025, protagonizado por los hermanos Álvaro y Diego Loayza, escritores paceños que presentan su segunda novela, titulada ¿Dónde carajos está Litovchenko? Esta obra llega después de una pausa de doce años desde su debut literario conjunto con De kenchas, perdularios y otros malvivientes.
A diferencia del universo ficticio de Hawkins en los años 80 que popularizó una famosa serie estadounidense, la trama de esta novela se desarrolla en la ciudad de La Paz durante la década de los 90. En ese contexto, la ciudad se muestra como un espacio vibrante y caótico, marcado por una mezcla de hedonismo, consumo excesivo de cocaína, música heavy metal, prácticas de magia negra y episodios de violencia oculta. La narrativa se sitúa en un periodo de transición política y social, donde las figuras que atraviesan la historia—desde políticos hasta deportistas—se mueven sobre las ruinas del comunismo europeo.
Los protagonistas jóvenes, Gonzo, Oleg y Trini, se embarcan en una misión que recuerda la búsqueda central de algunas series juveniles: hallar a uno de los suyos con vida. En este caso, la desaparición de Leonor Arzáns, una destacada metalera del colegio, desencadena la unión entre estos adolescentes y dos detectives privados, Jimmy Tica y Baby Beef, quienes representan la perspectiva adulta en la historia.
Aunque existen ciertas coincidencias superficiales con relatos de ficción internacionales, la novela destaca por su identidad profundamente local. Repleta de expresiones coloquiales y un retrato sin filtros de la ciudad altiplánica, la obra combina humor irreverente con un ritmo que evoca el cine, además de ofrecer una banda sonora ecléctica que acompaña la trama. La atmósfera oscura y en ocasiones sobrenatural se acerca más a la sensibilidad de cineastas como David Lynch que a la fantasía juvenil convencional.
En una conversación con los autores, estos reflexionan sobre la relación de Bolivia con la década de los 90, un periodo que vuelve a ser relevante en el escenario político actual. Mientras reconocen que ciertos aspectos, como la corrupción institucional, han empeorado, también señalan que la historia parece repetirse en ciclos que alternan entre modelos revolucionarios, liberales y conservadores. Los hermanos Loayza reconocen que su novela fue publicada en un momento de cambio paradigmático para el país, lo que añade una dimensión contemporánea a su obra.
Al imaginar el destino de sus personajes veinte o treinta años después, los autores los visualizan como adultos que mantienen la esencia de su juventud, con un toque de madurez y nostalgia. La Trinidad, por ejemplo, aparece como una figura llena de libertad y ocurrencias, mientras que los detectives que acompañan a los jóvenes en la novela reflejan la edad actual de los escritores, lo que genera un diálogo enriquecedor entre ambas generaciones.
En cuanto a las influencias literarias, aunque la primera novela de los Loayza estuvo marcada por la inspiración en el poeta paceño Jaime Saenz, en esta nueva obra las referencias son más sutiles y variadas. La literatura universal, la música, el cine y la pintura se entrelazan en la construcción del relato, con guiños a autores y cineastas como Chandler, Lynch, Tarantino, los hermanos Coen, y artistas como Goya y Caravaggio. Este cruce de influencias contribuye a la riqueza estética y temática del libro.
El escenario urbano de La Paz en los 90 se presenta con un fuerte componente visual y cinematográfico, reflejando la fascinación de los personajes jóvenes por el cine y las imágenes en movimiento, un interés que se manifiesta en detalles como la inclinación de uno de ellos hacia la realización audiovisual. Esta dimensión contribuye a que la novela funcione también como un retrato sensorial de la ciudad en aquella época.
La música, especialmente el heavy metal, juega un papel fundamental en la novela, no solo como elemento identitario de los personajes adolescentes, sino también como un hilo conductor que acompaña el desarrollo de la historia. Los epígrafes musicales y la playlist oficial asociada a la obra refuerzan esta conexión, evidenciando la importancia de la música en la vida y formación de los protagonistas.
Respecto al futuro de la novela y la colaboración entre los hermanos, ambos coinciden en que el libro debe ahora encontrar su propio camino entre los lectores, mientras ellos permanecen abiertos a nuevas ideas literarias que puedan motivarlos a escribir nuevamente juntos. Aunque no tienen proyectos concretos en conjunto, contemplan la posibilidad de explorar el género del cuento como un ejercicio creativo a partir de anécdotas y apodos.
La novela ¿Dónde carajos está Litovchenko? continúa su recorrido por Bolivia, con presentaciones que buscan conectar con un público amplio y diverso. La propuesta literaria de los hermanos Loayza ofrece una mirada fresca y auténtica sobre una etapa clave en la historia reciente del país, combinando elementos de misterio, cultura popular y una profunda exploración de la identidad paceña




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