La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) confirmó que la distribución de garrafas de gas licuado de petróleo (GLP) por parte de las plantas de engar
La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) confirmó que la distribución de garrafas de gas licuado de petróleo (GLP) por parte de las plantas de engarrafado de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) se mantiene constante, superando incluso las metas establecidas para garantizar el abastecimiento a la población. No obstante, la entidad reconoce que el contrabando está afectando el suministro normal de este recurso.
En departamentos como La Paz y Santa Cruz, la demanda de garrafas continúa siendo elevada, atribuida en parte a la especulación. Sin embargo, la ANH señala que esta situación está comenzando a mejorar gracias a un incremento en los despachos desde las plantas de YPFB.
El organismo estatal advirtió que el acopio ilegal y el contrabando, llevados a cabo por personas que buscan beneficiarse de la coyuntura actual, están perjudicando el flujo regular de GLP en el mercado interno.
En el eje troncal del país, los despachos han superado las cantidades programadas. Por ejemplo, en La Paz, donde la demanda diaria ronda las 50 mil garrafas, se distribuyeron 57 mil unidades en un solo día. En la zona urbana de Santa Cruz, la programación fue de 26 mil, pero se despacharon 34 mil, mientras que en Cochabamba se planificaron 22 mil garrafas y se entregaron 28 mil.
La ANH identificó las fronteras con Perú y Argentina como puntos críticos para el contrabando de garrafas, debido a que el precio en esos países es considerablemente más alto. En localidades fronterizas como Aguas Blancas y La Quiaca, una garrafa puede alcanzar hasta 150 bolivianos, en contraste con el precio oficial en Bolivia, que es de 22,50 bolivianos.
Recientemente, en Yacuiba, en la zona fronteriza conocida como la quebrada internacional, se detuvo a una persona que transportaba 31 garrafas sin la documentación correspondiente. Este caso fue remitido al Ministerio Público para su investigación.
Para combatir esta problemática, el Ministerio de Hidrocarburos está desarrollando un proyecto tecnológico que consiste en la instalación de sistemas de control electrónico en las garrafas de GLP. Según el ministro Mauricio Medinaceli, esta iniciativa tiene como objetivo impedir el desvío ilegal de combustible hacia países vecinos y garantizar el abastecimiento interno a precios subsidiados.
El sistema propuesto, basado en modelos internacionales, incluye la incorporación de dispositivos de monitoreo en cada envase, lo que permitirá rastrear su ubicación y desactivar aquellos que se encuentren fuera de los canales autorizados para el consumo doméstico. Esta medida surge ante el aumento de actividades ilícitas relacionadas con el gas, tras el cierre de rutas utilizadas previamente para el contrabando de diésel.
La implementación de esta tecnología se considera urgente debido a la significativa diferencia de precios entre Bolivia y mercados fronterizos, donde el costo de una garrafa puede ser hasta cinco veces mayor que el precio local




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