El presidente Rodrigo Paz ha señalado que Bolivia se encuentra en un momento crucial de transformación económica, marcando un punto de inflexión que a
El presidente Rodrigo Paz ha señalado que Bolivia se encuentra en un momento crucial de transformación económica, marcando un punto de inflexión que abre nuevas perspectivas para el desarrollo nacional. Esta afirmación se sustenta en datos económicos recientes que evidencian un avance significativo en las finanzas públicas del país, con un superávit fiscal que superó los 2.300 millones de dólares solamente en el mes de enero. Este resultado no solo refleja una mejora en la gestión financiera, sino también una recuperación notable de la credibilidad internacional, un factor clave para el acceso a financiamiento externo.
El mandatario destacó que en apenas tres meses su gobierno logró obtener más de 8.000 millones de dólares provenientes de organismos internacionales, recursos que serán destinados exclusivamente a reactivar la economía real, fortalecer la infraestructura y fomentar el desarrollo productivo. Paz fue enfático en aclarar que estos fondos no se utilizarán para gastos políticos ni para el pago de salarios públicos, sino que estarán orientados a generar impacto directo en sectores estratégicos para el crecimiento sostenible del país.
Durante un encuentro con representantes del sector empresarial, el presidente defendió las decisiones adoptadas por su gabinete y las reformas implementadas desde el Ejecutivo, subrayando que uno de los pilares fundamentales de su política económica es garantizar el acceso al crédito barato como un derecho universal. Esta medida está especialmente dirigida a pequeños empresarios, emprendedores, cuentapropistas, artesanos, transportistas y productores locales, con el objetivo de dinamizar la economía desde las regiones y promover un desarrollo más equilibrado y descentralizado.
Paz explicó que esta política crediticia no constituye una entrega indiscriminada de recursos o “un cheque en blanco”, sino una estrategia focalizada para impulsar actividades productivas e infraestructura esencial. De esta manera, se busca construir una base sólida para el crecimiento económico y social del país sin incurrir en prácticas clientelistas o políticas.
El presidente atribuyó estos avances a la implementación gradual del retiro de subsidios estatales, una medida que ha permitido mejorar el equilibrio fiscal y reducir la carga financiera generada por un Estado centralista que históricamente ha representado un obstáculo para el progreso nacional. En este sentido, Paz enfatizó la importancia de avanzar hacia un modelo de descentralización económica y administrativa, promoviendo una distribución más equitativa de responsabilidades entre los diferentes niveles del Estado: gobierno central, gobernaciones y municipios.
Contrario a las promesas simplistas basadas en repartir dinero sin criterios claros, el mandatario propuso redistribuir competencias para fomentar un desarrollo territorial más autónomo y eficiente. Este proceso continuará tras las próximas elecciones subnacionales, consolidando así una política orientada a fortalecer las capacidades regionales y locales sin perder la cohesión nacional.
En el ámbito internacional, Paz resaltó la reintegración activa de Bolivia en espacios regionales clave después de años de aislamiento. Su participación reciente en encuentros celebrados en Paraguay evidenció avances concretos en los vínculos entre Mercosur y Europa, además de la reactivación del diálogo bilateral con países vecinos. Esta nueva etapa diplomática contrasta con periodos anteriores donde Bolivia fue percibida como una “isla” aislada políticamente; incluso durante su bicentenario no contó con la presencia oficial de mandatarios fronterizos.
El presidente reconoció este distanciamiento como una señal clara de que era necesario replantear la estrategia exterior boliviana. En consecuencia, su gobierno impulsa ahora una política pragmática basada en consideraciones geopolíticas y geoeconómicas más amplias, dejando atrás posturas ideológicas rígidas que limitaron las oportunidades del país durante décadas. En este marco renovado se prioriza la recuperación y fortalecimiento del relacionamiento con Brasil, Paraguay y Chile, enfocándose especialmente en mejorar la conectividad regional, fomentar el comercio bilateral y promover proyectos conjuntos para el desarrollo.
Finalmente, Paz fue enfático al señalar que Bolivia ha iniciado un nuevo ciclo histórico caracterizado por su alejamiento definitivo de antiguas lógicas confrontacionales marcadas por ideologías polarizantes. La visión planteada es la construcción de una Bolivia moderna e incluyente, donde prevalezca el pragmatismo orientado al bienestar social y al fortalecimiento institucional. Este enfoque apunta a consolidar un país capaz de enfrentar sus desafíos económicos y sociales desde una perspectiva integradora que priorice resultados tangibles sobre divisiones políticas.
En suma, las declaraciones del presidente Rodrigo Paz reflejan un momento decisivo para Bolivia en materia económica y política tanto interna como externa. La combinación entre disciplina fiscal, acceso responsable al crédito productivo, descentralización administrativa e integración regional posiciona al país en una senda prometedora hacia un desarrollo sostenible e inclusivo. La población boliviana podrá observar cómo estas medidas impactan directamente sobre sus condiciones económicas cotidianas mientras se avanza hacia una mayor cohesión social y competitividad internacional




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