Gobierno de Bolivia confirma avances frágiles en tres meses sin reformas estructurales

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Gobierno de Bolivia confirma avances frágiles en tres meses sin reformas estructurales

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El análisis económico realizado por Fernando Romero, destacado economista y ex presidente del Colegio de Economistas de Tarija, pone en evidencia que

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El análisis económico realizado por Fernando Romero, destacado economista y ex presidente del Colegio de Economistas de Tarija, pone en evidencia que los avances alcanzados por el gobierno en sus primeros 100 días de gestión aún son insuficientes para generar un cambio profundo y sostenible en la economía nacional. A pesar de que se han tomado medidas iniciales que podrían considerarse positivas, como la eliminación de subsidios a los carburantes y la reapertura del financiamiento con organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA), estas acciones no han logrado modificar las estructuras económicas fundamentales que afectan al país.

Romero señala que, aunque estas señales iniciales mejoraron las expectativas y el clima con el sector privado, persisten problemas estructurales que requieren atención urgente. Uno de los principales desafíos es la persistencia de un déficit fiscal elevado. Esta situación implica que el gasto público supera ampliamente a los ingresos del Estado, generando una necesidad constante de financiamiento para cubrir este desequilibrio. En este contexto, el Banco Central continúa actuando como fuente de financiamiento directo al Tesoro General de la Nación (TGN), una práctica que puede poner en riesgo la estabilidad macroeconómica y la credibilidad institucional.

Además, el economista advierte sobre la crítica situación de las reservas líquidas internacionales del país, las cuales se encuentran en niveles preocupantes. La insuficiencia de estas reservas limita la capacidad del Banco Central para intervenir en el mercado cambiario y proteger el valor de la moneda nacional frente a presiones externas e internas. Este escenario contribuye a mantener un tipo de cambio desequilibrado, lo que afecta negativamente a diversos sectores económicos y dificulta la planificación financiera tanto para empresas como para consumidores.

La economía nacional continúa enfrentando condiciones adversas, con una recesión persistente acompañada por una inflación elevada y un riesgo país significativo. Estos indicadores reflejan la fragilidad del entorno económico actual y subrayan la necesidad imperiosa de implementar políticas públicas que permitan revertir esta tendencia negativa. Para ello, Romero enfatiza que el gran reto del gobierno es transformar las señales iniciales en políticas duraderas y coherentes destinadas a estabilizar las cuentas públicas y normalizar el mercado cambiario.

El panorama para este año ofrece una ventana de oportunidad para Bolivia; sin embargo, su aprovechamiento dependerá exclusivamente de decisiones firmes y sostenibles por parte del Ejecutivo. Según Romero, es fundamental llevar a cabo un ajuste fiscal creíble que reduzca el gasto corriente —es decir, los gastos permanentes del Estado— y establezca una regla fiscal clara que garantice disciplina presupuestaria a mediano plazo. La implementación exclusiva de soluciones temporales no será suficiente para superar los desafíos estructurales existentes.

Paralelamente al ajuste fiscal, es indispensable avanzar hacia una reforma cambiaria ordenada y gradual. Esto implica acercar progresivamente el tipo de cambio oficial al valor real del mercado para eliminar distorsiones y reducir la escasez crónica de divisas extranjeras que afecta al país. Una política cambiaria más realista contribuirá a mejorar las condiciones económicas generales y brindará mayor certidumbre al sector productivo.

En cuanto al papel del Banco Central, Romero enfatiza la necesidad urgente de recuperar su independencia institucional. Dejar atrás la práctica de financiar directamente al Tesoro General permitirá fortalecer su función principal como guardián de la estabilidad monetaria. Además, priorizará la acumulación adecuada de reservas líquidas internacionales esenciales para enfrentar choques externos e internos con mayor resiliencia.

Con una combinación adecuada entre disciplina fiscal rigurosa, un mercado cambiario más realista y una banca central fuerte e independiente, Bolivia podrá estabilizar su economía y sentar bases sólidas para un crecimiento sostenible en el futuro cercano.

El análisis profundo realizado por Fernando Romero destaca que si bien existen avances iniciales en esta nueva administración gubernamental, estos deben consolidarse mediante reformas estructurales profundas e integrales. Solo así será posible superar los obstáculos macroeconómicos actuales y generar un entorno propicio para el desarrollo económico sostenible que beneficie a toda la población nacional

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