Un destacado líder regional ha expuesto recientemente una perspectiva crítica sobre la política económica del país, urgiendo a una reevaluación profun
Un destacado líder regional ha expuesto recientemente una perspectiva crítica sobre la política económica del país, urgiendo a una reevaluación profunda para enfrentar los actuales desafíos financieros. En su análisis, subrayó la imperiosa necesidad de alinear la economía nacional con las dinámicas de precios internacionales, un paso que considera fundamental para superar la coyuntura económica presente.
Según su visión, las prolongadas políticas de subvención implementadas durante las últimas dos décadas han sido un factor determinante en la actual situación, cuyas repercusiones ahora deben ser afrontadas. Propuso, en este sentido, una desregulación del mercado y una convergencia hacia los precios que rigen a nivel global, similar a lo que ocurre en naciones vecinas. Esta adaptación a las cotizaciones internacionales, argumentó, es esencial, ya que al momento de exportar productos, el país también busca obtener precios acordes al mercado mundial.
En este contexto, se refirió a la reciente promulgación de una normativa que permite la importación privada de combustibles. Aunque reconoció el valor de esta medida como un indicio de la dirección correcta, también señaló que su implementación se considera tardía. No obstante, la calificó como un ejemplo de las acciones necesarias para impulsar la competitividad de la economía boliviana en el ámbito internacional.
Al abordar la inquietud sobre un posible incremento en el costo de vida, el funcionario admitió que tal efecto sería una consecuencia inicial. Sin embargo, enfatizó que este ajuste es indispensable para equiparar la economía interna con los valores reales del exterior, al menos en comparación con los países colindantes. Este impacto inicial, explicó, es el resultado de una política económica aplicada de manera inadecuada durante un largo periodo. Lo crucial, a su juicio, es que el establecimiento de precios reales y la consiguiente reactivación del sector productivo permitirán generar exportaciones y atraer divisas, lo que a su vez contribuirá a estabilizar la economía, recuperar el poder adquisitivo de la moneda local y los salarios, y posicionar al país a la par de las economías regionales.
De no tomarse estas medidas, la economía continuaría dependiendo de ayudas artificiales y subvenciones insostenibles a largo plazo. El líder se abstuvo de estimar porcentajes específicos sobre posibles incrementos, considerándolo una especulación prematura. Recordó que las subvenciones no se limitan únicamente al diésel y la gasolina, sino que también abarcan el gas natural, tanto para uso doméstico como para la generación eléctrica y la producción de bienes básicos como el pan. A modo de ejemplo, comparó el precio subsidiado del gas para consumo interno, que se sitúa en aproximadamente un dólar por millar de pie cúbico, frente a un valor de mercado que podría ascender a seis dólares.
Finalmente, sugirió que el gobierno debería implementar una estrategia de transición escalonada para mitigar un impacto abrupto en la economía. No obstante, reiteró que la única vía para el progreso y la competitividad reside en la adopción de precios reales, libres de subvenciones




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