Ferias Artesanales Enfrentan Baja en Ventas y Mayor Competencia Gremiales Señalan Preocupación

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Ferias Artesanales Enfrentan Baja en Ventas y Mayor Competencia Gremiales Señalan Preocupación

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La expansión del comercio informal en las principales urbes y provincias del país ha alcanzado proporciones significativas, impulsada por una coyuntur

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La expansión del comercio informal en las principales urbes y provincias del país ha alcanzado proporciones significativas, impulsada por una coyuntura económica desafiante y la persistente escasez de oportunidades laborales formales. Representantes del sector comercial minorista estiman que la cantidad de vendedores en su ámbito ha crecido en un 90% durante la gestión actual, una cifra que refleja directamente el impacto del desempleo y la precariedad salarial.

Esta proliferación de la actividad comercial no reglamentada se manifiesta de manera evidente en el paisaje urbano. Calles y avenidas se han transformado en improvisados mercados donde se ofrece una vasta gama de productos, desde alimentos y vestimenta hasta cosméticos y electrodomésticos. Este fenómeno no se limita al espacio físico, sino que también se extiende al entorno digital, donde diversas plataformas son utilizadas para la venta de todo tipo de artículos.

La creciente presencia de estos vendedores representa un desafío considerable para el sector comercial establecido. Las empresas y comerciantes formales, que cumplen con el pago de alquileres y tributos anuales al Estado por el uso de espacios y la comercialización de su mercadería, enfrentan una competencia percibida como desleal. La dirigencia gremial ha reportado una disminución en las ventas de hasta el 60% durante los primeros diez meses de 2025, atribuyendo esta caída directamente a la expansión del comercio informal. La subsistencia diaria se ha vuelto una constante preocupación para muchos, con ingresos que apenas alcanzan para cubrir las necesidades básicas del momento.

La inestabilidad económica se agrava por otros factores, como la dificultad para acceder a dólares en el mercado oficial. Esta situación obliga a los comerciantes a recurrir al tipo de cambio paralelo, lo que invariablemente se traduce en un aumento constante de los precios de los productos esenciales y genera una volatilidad considerable en los mercados municipales.

Ante este panorama, el sector comercial deposita sus esperanzas en las futuras políticas del nuevo gobierno. Se espera que las promesas relacionadas con la reforma tributaria, la gestión aduanera y la estabilización del sistema financiero se materialicen en acciones concretas que impulsen la reactivación económica y el consumo interno, elementos considerados vitales para la supervivencia y el desarrollo del comercio nacional. En este sentido, se ha mencionado la posible implementación de un sistema de bandas para el tipo de cambio del dólar, una medida que buscaría permitir que el mercado establezca un precio mínimo y máximo para la divisa, con el objetivo de lograr mayor estabilidad y liquidez. Actualmente, mientras el tipo de cambio oficial se mantiene en 6,96 bolivianos por dólar, en el mercado paralelo las cotizaciones superan los 12 bolivianos, habiendo alcanzado picos cercanos a los 20 bolivianos en meses anteriores.

La raíz de esta situación se encuentra en la estructura del mercado laboral del país. La crisis económica, sumada a una oferta limitada de empleos en el sector público y privado, que a menudo se caracterizan por salarios bajos, empuja a un número creciente de personas hacia el autoempleo y el comercio. Estimaciones de los líderes gremiales sugieren que aproximadamente el 90% de la fuerza laboral del país depende del comercio, mientras que solo un 10% se encuentra en el sector formal, ya sea público o privado. Esta tendencia se corrobora con datos que indican una reducción en el empleo formal. Por ejemplo, en 2013, el 18,8% de los trabajadores recibía aguinaldo (8,1% en el sector público y 10,7% en el privado), cifra que descendió al 13,8% para 2020. Las proyecciones internacionales también apuntan a una informalidad laboral que oscila entre el 80% y el 85% de la población económicamente activa, lo que, a pesar de las bajas tasas de desempleo oficiales, revela una alta precariedad laboral, donde la mayoría de los trabajadores carecen de contratos y beneficios

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