El destacado humorista boliviano David Santalla vivió sus últimos días en la ciudad de Sucre rodeado de un ambiente de calma y serenidad, según relató
El destacado humorista boliviano David Santalla vivió sus últimos días en la ciudad de Sucre rodeado de un ambiente de calma y serenidad, según relató su esposa, Sandra Saavedra. Este detalle cobra especial relevancia al considerar la trayectoria del artista, reconocido por su carisma y su capacidad para hacer reír a múltiples generaciones a través del cine, el teatro y la televisión. La tranquilidad que acompañó sus últimos momentos refleja el cariño y el respeto con que fue cuidado por su familia.
Sandra Saavedra compartió que, incluso durante la celebración del Carnaval, David Santalla disfrutó de pequeños placeres cotidianos en compañía de sus seres queridos. Relató una escena sencilla pero significativa: una parrillada familiar donde el humorista pidió un vaso de cerveza, que tomó con naturalidad como si fuera un refresco. Esta anécdota revela no solo el estado apacible en que se encontraba sino también la importancia que tenían para él las reuniones familiares y los momentos compartidos en casa.
El amor de Santalla por las parrilladas caseras era bien conocido dentro de su círculo cercano. Este tipo de encuentros con la familia extendida de Saavedra en Sucre fueron parte esencial para que el artista pudiera disfrutar plenamente sus últimos días. La presencia constante de sus familiares y amigos permitió que viviera rodeado de afecto, lo cual contribuyó a que su partida se diera en un entorno lleno de paz y sin sufrimiento físico ni emocional.
David Santalla falleció la tarde del sábado 21 de febrero en un instituto oncológico ubicado en Sucre, donde recibía atención médica especializada. Su partida conmocionó a todo el país dada su figura emblemática dentro del ámbito cultural boliviano. La noche misma del día de su muerte, su cuerpo fue velado en la Gobernación de Chuquisaca, lo cual denota la importancia institucional y social que tuvo durante toda su vida artística.
El domingo siguiente se desarrollaron actos públicos para rendir homenaje al intérprete. Su cuerpo fue trasladado inicialmente al Teatro Gran Mariscal y posteriormente a la Catedral local, espacios emblemáticos donde sus seguidores tuvieron la oportunidad de despedirse del artista. La presencia masiva demostró el impacto profundo que tuvieron sus personajes icónicos como Toribio, Salustiana y Enredoncio en la sociedad boliviana.
Además del reconocimiento popular, Santalla recibió honores oficiales durante los traslados posteriores. En el aeropuerto internacional Alcantarí se le rindió homenaje por parte de Naabol (Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos), una muestra más del respeto institucional hacia su legado cultural. Finalmente, fue trasladado a La Paz para continuar con los actos protocolares en honor al actor.
En la capital boliviana, tanto el Gobierno Nacional como la Alcaldía organizaron un homenaje póstumo para celebrar la vida y obra del humorista en el Teatro Municipal “Alberto Saavedra Pérez”. Este evento programado para horas nocturnas reunió a artistas, autoridades y público general interesados en rendir tributo a una figura fundamental dentro del entretenimiento nacional.
La despedida oficial no solo representa un reconocimiento a la carrera artística de David Santalla sino también un momento para reflexionar sobre su contribución al fortalecimiento de la identidad cultural boliviana a través del humor popular. Su legado permanece presente no solo en las producciones audiovisuales o teatrales sino también en el recuerdo colectivo que mantiene viva su memoria entre las nuevas generaciones. La forma serena en que concluyó sus días subraya además el valor humano detrás del personaje público, evidenciando una vida plena hasta el final




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