Denilson Durán Zabala es un joven futbolista boliviano cuya historia de vida refleja sacrificio, perseverancia y la materialización de un sueño que co
Denilson Durán Zabala es un joven futbolista boliviano cuya historia de vida refleja sacrificio, perseverancia y la materialización de un sueño que comenzó en su infancia en Guayaramerín, Beni. Desde muy pequeño, Denilson mostró una profunda pasión por el fútbol, un deporte que le fue inculcado desde el hogar por sus padres, ambos deportistas: su padre Raymundo Durán Espinosa, jugador amateur de futsal y fútbol, y su madre Clarisa Zabala Mercado, basquetbolista. Esta combinación familiar no solo fomentó su amor por el deporte sino también por los estudios, ya que su madre, siendo profesora, siempre le insistió en la importancia de la educación.
A los 14 años, con la ilusión intacta y un corazón lleno de sueños, Denilson tomó una decisión trascendental: dejar su tierra natal para buscar oportunidades en Santa Cruz. Este paso fue fundamental para su formación como jugador y persona. La separación temprana de sus padres y seres queridos no fue fácil; las lágrimas en las videollamadas y la nostalgia lo acompañaron durante mucho tiempo. Sin embargo, esta experiencia le sirvió para madurar y fortalecer su carácter.
Al llegar a Santa Cruz en 2018, Denilson se integró al equipo de Yapacaní gracias a la gestión del entrenador Héctor Espinoza ‘Chamaco’, quien vio en él un proyecto prometedor junto a otros jóvenes benianos y cruceños. El club le ofreció alojamiento y alimentación básica, pero no ingresos económicos adicionales. Durante ese año vivió momentos difíciles marcados por la escasez e incluso el hambre. En aquel entonces, como él mismo relata, debía ingeniárselas para conseguir alimento sin preocupar a sus padres ni renunciar a su sueño; llegó incluso a pedir pan duro y huesos donados por una iglesia local para poder soportar las exigentes jornadas de entrenamiento.
La adversidad vivida durante ese período fue un punto de inflexión que forjó su resiliencia. A pesar de las carencias materiales, Denilson se mantuvo firme en su propósito y con esfuerzo doble turno entrenaba mientras asistía a clases nocturnas para continuar con sus estudios. Su compromiso con el fútbol lo llevó a realizar una prueba en 2019 con Blooming, uno de los clubes más tradicionales del país. Aunque inicialmente no pudo incorporarse debido a cuestiones dirigenciales, no desistió y regresó al año siguiente para seguir persiguiendo su meta.
Su perseverancia fue recompensada cuando logró ingresar a la academia azulgrana. Durante dos años se formó en las divisiones inferiores del club donde recibía alimentación diaria y alojamiento pero dependía económicamente del apoyo familiar para cubrir gastos personales como indumentaria deportiva. Su progreso constante llamó la atención del cuerpo técnico hasta que finalmente fue promovido al primer plantel profesional en 2022 bajo la dirección del entrenador Rodrigo Venegas.
El debut profesional representó para Denilson un momento cargado de emociones intensas; salir al campo significó la culminación de años de sacrificio y esfuerzo silencioso. En ese encuentro ante Wilstermann se sintió cómodo jugando como lateral izquierdo, posición que ha desempeñado mayormente aunque también mostró versatilidad jugando como extremo en sus inicios. Inspirado por figuras internacionales como Marcelo del Real Madrid y comparado con Roberto Carlos Fernández —referente nacional— ha ido consolidando su estilo dentro del fútbol boliviano.
Su paso por Blooming no solo ha sido significativo desde lo deportivo sino también desde lo social: el reconocimiento y cariño recibido por parte de sus compatriotas benianos lo motivan a seguir creciendo. Al visitar Guayaramerín percibió cómo muchos jóvenes lucían camisetas del club que representa con orgullo. Además, mantiene una relación cercana con la afición cruceña que valora su humildad y dedicación.
En el plano personal, Denilson ha encontrado estabilidad afectiva junto a su novia de toda la vida con quien está comprometido para casarse próximamente; ella también radica en Santa Cruz donde estudia Contaduría Pública. Este vínculo es fundamental para el apoyo emocional que requiere una carrera deportiva exigente.
Económicamente ha logrado mejorar sustancialmente sus condiciones gracias a los contratos profesionales; cuenta ya con casa propia y vehículo particular fruto del esfuerzo constante dentro del balompié nacional. Su ética laboral también se refleja en la manera responsable como maneja la fama creciente: mantiene los pies sobre la tierra evitando excesos sociales o vicios como el alcohol.
En cuanto a proyección deportiva aspira a consolidarse aún más dentro del club Blooming donde se siente agradecido por las oportunidades recibidas y donde ha rechazado propuestas importantes —como las provenientes de Bolívar o Tigre— mostrando lealtad hacia quienes apostaron por él desde sus inicios. Sin embargo no cierra puertas al futuro ni limita sus horizontes: sueña con jugar fuera del país especialmente en Argentina o Europa; Barcelona es uno de los clubes que admira profundamente.
Su vínculo con Dios es otro pilar fundamental en su vida; desde 2018 encontró en la fe una guía espiritual que lo sostiene tanto dentro como fuera del campo de juego. La asistencia regular a iglesia Nuevo Amanecer junto al pastor José Luis refuerza sus valores personales basados en humildad y esfuerzo constante.
Finalmente Denilson Durán Zabala representa un ejemplo inspirador para niños y jóvenes bolivianos que desean alcanzar metas deportivas pese a dificultades económicas o familiares. Su mensaje es claro: confiar en Dios, luchar incansablemente por los sueños propios y nunca rendirse ante las adversidades son ingredientes indispensables para transformar ilusiones infantiles en realidades concretas dentro del fútbol profesional nacional e internacional




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