El proceso de transición gubernamental ha comenzado formalmente en Bolivia, tras la reciente elección que consagró a Rodrigo Paz como el próximo presi
El proceso de transición gubernamental ha comenzado formalmente en Bolivia, tras la reciente elección que consagró a Rodrigo Paz como el próximo presidente del país. La asunción presidencial está programada para el 8 de noviembre, con la Casa de la Libertad en Sucre como escenario principal para la ceremonia.
El presidente electo confirmó el inicio de las coordinaciones con la administración saliente. Mencionó haber conversado con el actual mandatario, Luis Arce, para establecer que los ministerios de la Presidencia y de Relaciones Exteriores serán los encargados de facilitar el traspaso de información y responsabilidades con los equipos del nuevo gobierno. Se ha señalado que este periodo de transición será intensivo, dada la corta duración de tres semanas hasta la fecha de la investidura.
La elección de Sucre para la toma de posesión adquiere un significado especial. Un legislador electo por Chuquisaca, Daniel Ortiz, destacó la relevancia de este acto en la Casa de la Libertad, considerándolo un símbolo potente en el año del Bicentenario de Bolivia. La ceremonia no solo incluirá al nuevo Presidente y Vicepresidente, sino también a todos los funcionarios electos a nivel nacional, subrayando el carácter histórico de la ocasión y la importancia de Sucre como capital. Esta decisión sobre la sede de la investidura ha sido confirmada por diversas fuentes legislativas.
La llegada de Paz a la presidencia marca un punto de inflexión, poniendo fin a casi dos décadas de gobiernos bajo el Movimiento al Socialismo (MAS). Su mandato coincidirá con la conmemoración de los 200 años de la independencia boliviana, añadiendo una capa adicional de simbolismo a su gestión.
En el ámbito internacional, el presidente electo ha delineado una clara agenda para revitalizar las relaciones diplomáticas y comerciales del país. Ha expresado la intención de fortalecer los lazos con Estados Unidos y con la región, enfatizando la necesidad de que Bolivia recupere su posición en el escenario global. En este contexto, ha confirmado que su administración restablecerá las relaciones con Washington, una propuesta clave de su campaña, y reorientará el vínculo con Chile. Además, ha mantenido contactos con naciones como Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina, con el objetivo de asegurar el suministro de hidrocarburos.
A pesar del anuncio formal, el equipo del presidente electo ha expresado preocupaciones sobre la lentitud en la entrega de información vital para la transición. Han transcurrido más de 50 días desde el primer encuentro protocolar con el presidente Luis Arce, realizado el 27 de agosto, sin que se hayan producido reuniones adicionales o el traspaso de datos esenciales. Ante esta situación, el equipo de Paz ha avanzado en la recopilación de información disponible públicamente para elaborar un diagnóstico de la situación del país.
José Gabriel Espinoza, asesor económico del presidente electo, comentó que la reunión inicial representaba una oportunidad crucial para obtener datos que permitieran afinar el diagnóstico nacional. Lamentó que los acuerdos no se hayan concretado, pero aseguró que el equipo ha realizado su propia evaluación, concluyendo que la situación de Bolivia es de considerable complejidad. En este sentido, Espinoza anticipó la necesidad de una reestructuración del aparato estatal, que incluiría una reducción del número de ministerios y una focalización de los subsidios. También mencionó la eliminación de intermediarios como Botraiding, vinculada a YPFB.
En cuanto a su situación personal, el actual senador, quien se prepara para convertirse en el sexagésimo octavo mandatario de Bolivia, ha indicado que esta semana se definirá formalmente su posición en la Cámara Alta. Este trámite es fundamental para concluir su mandato legislativo y asegurar una transición ordenada hacia la presidencia. Paz ha destacado que su rol como senador le permitió defenderse ante procesos judiciales que calificó de arbitrarios, y ha subrayado la urgencia de una reforma judicial profunda, anunciando la convocatoria a un Gran Encuentro Nacional para abordar este tema. Durante la reciente campaña electoral, su asistencia a las sesiones del Senado fue objeto de debate




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