En Bolivia, el Carnaval, una de las festividades más emblemáticas y arraigadas en la cultura del país, se acerca a su fase final en varias regiones, a
En Bolivia, el Carnaval, una de las festividades más emblemáticas y arraigadas en la cultura del país, se acerca a su fase final en varias regiones, aunque aún persisten actividades y eventos que mantienen viva la tradición en ciudades como La Paz, Cochabamba, Oruro y Santa Cruz. Estas celebraciones no solo reflejan la diversidad cultural boliviana, sino que también constituyen un espacio para la expresión artística y comunitaria que congrega a miles de participantes y espectadores.
En Cochabamba, el Carnaval de la Concordia se presenta como uno de los eventos más esperados para cerrar las festividades carnavalescas. Programado para el sábado 21 de febrero, este evento destaca por reunir a unidades militares regionales junto con comparsas y fraternidades folklóricas que despliegan un colorido espectáculo. Los uniformados, muchos de ellos en etapa premilitar, adoptan disfraces inspirados en personajes de series televisivas y películas populares, buscando conquistar al público con elaboradas coreografías y carrozas decoradas. Paralelamente, las comparsas y fraternidades presentan danzas tradicionales provenientes de diferentes regiones del país, mostrando la riqueza cultural boliviana a través de sus vestuarios y coreografías.
El recorrido del Corso de Corsos inicia en la avenida Heroínas esquina calle Carlos Belzu y se extiende por importantes avenidas como San Martín, José Ballivián y Ramón Rivero hasta llegar a la intersección con la calle Luis Quintín Vila. Este desfile no solo es un espectáculo visual sino también una oportunidad para reforzar el sentido de unidad y concordia entre los habitantes de Cochabamba.
En Sacaba, municipio cercano a Cochabamba, el cierre del Carnaval está programado para una fecha posterior, el sábado 28 de febrero. El Gran Corso Sacabeño congregará nuevamente a comparsas y fraternidades folklóricas que protagonizan un desfile cargado de tradición y colorido. Esta diferencia en las fechas evidencia cómo las manifestaciones carnavalescas se extienden en el tiempo dentro del país, adaptándose a las particularidades locales.
Por su parte, en La Paz se prepara uno de los actos más simbólicos del Carnaval: el Entierro del Pepino junto con la Entrada de Ch’utas. Programado para el domingo 22 de febrero cerca del Cementerio Municipal, este evento marca el cierre oficial de las celebraciones carnavalescas paceñas. El Pepino es una figura emblemática dentro del Carnaval paceño; su simbólico entierro representa la despedida festiva al periodo carnestolendo. En paralelo, decenas de comparsas denominadas Ch’utas recorrerán la avenida Baptista hasta llegar a la zona conocida como El Tejar, donde continuarán los festejos con música y danza.
Además del acto central en La Paz ciudad, esta tradición se replica en diversas zonas tanto urbanas como rurales alrededor de La Paz y El Alto. Esto demuestra cómo el Carnaval no solo es una fiesta urbana sino también una expresión cultural extendida que involucra múltiples comunidades dentro del área metropolitana.
En Oruro, reconocida mundialmente por su Carnaval declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO, las autoridades locales también preparan eventos significativos para continuar con la celebración. La Gobernación organiza el Corso Infantil 2026 para el domingo 22 de febrero; este evento constituye una tradición desde 1947 donde niños participan disfrazados mostrando creatividad mientras desfilan junto a conjuntos folklóricos y carros alegóricos. Esta actividad es fundamental para transmitir las costumbres carnavalescas a las nuevas generaciones.
Asimismo, las Comparsas de Tentaciones asumen un protagonismo especial al realizar el Entierro del Carnaval en distintas zonas urbanas como Sur, Este y Norte. Esta celebración tiene profundas connotaciones religiosas pues incluye una misa dedicada a la Virgen del Socavón seguida por procesiones que recorren diversos sectores urbanos. La fiesta tiene lugar aproximadamente una semana después del Sábado de Peregrinación y Domingo de Carnaval; así se cierra formalmente esta importante festividad orureña que combina elementos festivos con devoción religiosa.
Finalmente, en Santa Cruz se prepara el tradicional Carnavalito que sirve como clausura definitiva al Carnaval cruceño. Realizado el domingo posterior al evento principal conocido como ‘la Fiesta grande’, esta celebración reúne agrupaciones provinciales y barriales que participan activamente en los festejos. Uno de los momentos más emotivos es “el entierro del muñeco”, donde mediante una procesión acompañada por tambores llamados tamboritas y dramatizaciones con “viudas” llorosas se despide simbólicamente a esta festividad hasta su próxima edición anual.
Estas distintas formas regionales para cerrar el Carnaval reflejan no solo la diversidad cultural boliviana sino también cómo cada comunidad adapta estas tradiciones según sus propias expresiones artísticas e históricas. A pesar de que algunas zonas ya han concluido sus actividades carnavalescas principales, otras mantienen viva esta celebración hasta finales del mes e incluso más allá mediante eventos específicos que fortalecen los vínculos sociales y preservan el patrimonio cultural intangible boliviano.
En conjunto, estas manifestaciones ofrecen un panorama amplio sobre cómo Bolivia continúa honrando sus raíces culturales durante esta época festiva tan significativa para su identidad nacional. La continuidad en diferentes ciudades demuestra además un compromiso constante por mantener vivas estas tradiciones frente a los cambios sociales contemporáneos. Así pues, el Carnaval sigue siendo un espacio vital donde convergen historia, religión, folclore y comunidad bajo un espíritu festivo único e inconfundible dentro del país andino




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