La reciente revelación sobre el tráfico ilegal de mercurio desde México hacia países sudamericanos como Bolivia, Perú y Colombia ha puesto en evidenci
La reciente revelación sobre el tráfico ilegal de mercurio desde México hacia países sudamericanos como Bolivia, Perú y Colombia ha puesto en evidencia una compleja red criminal que va más allá del narcotráfico tradicional. Este fenómeno no solo involucra al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los grupos criminales más poderosos y violentos de México, sino que también expone las graves consecuencias ambientales y sociales que derivan de sus actividades ilícitas.
Este cártel, liderado hasta hace poco por Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, ha sido responsable de operaciones ilegales que incluyen el tráfico de sustancias como fentanilo, metanfetamina y cocaína hacia Estados Unidos. Sin embargo, su influencia y alcance se extienden mucho más allá del narcotráfico, involucrándose en actividades que afectan directamente a ecosistemas frágiles y a comunidades enteras. La muerte de El Mencho durante un operativo militar en el sur del estado mexicano de Jalisco ha desencadenado una ola de violencia con múltiples ataques y bloqueos en diferentes regiones del país, dejando un saldo trágico que supera las 60 víctimas mortales.
Más allá del impacto inmediato en la seguridad pública, la expansión del CJNG ha tenido repercusiones significativas en el medio ambiente. Por ejemplo, la creciente producción de aguacate en México, un negocio fuertemente infiltrado por mafias relacionadas con este cártel, ha provocado una alarmante deforestación. Pero quizás uno de los aspectos más preocupantes es el tráfico masivo de mercurio desde México hacia la Amazonía sudamericana para alimentar la minería ilegal de oro.
Investigaciones internacionales realizadas por la Agencia de Investigación Ambiental (EIA) han puesto al descubierto cómo el CJNG ha utilizado rutas logísticas complejas para transportar más de 200 toneladas de mercurio desde minas mexicanas ubicadas en la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda, en Querétaro, hacia Bolivia, Colombia y Perú entre 2019 y 2025. Este volumen descomunal está vinculado a una producción estimada en miles de millones de dólares en oro ilegal extraído mediante procesos que dependen del mercurio para separar el metal precioso del sedimento aurífero.
La minería ilegal practicada en la Amazonía utiliza técnicas rudimentarias donde el mercurio se mezcla con los sedimentos auríferos formando una amalgama que luego es calentada para evaporar el mercurio y dejar solo el oro. Este método no solo es ineficiente sino también altamente contaminante, siendo la principal fuente de contaminación por mercurio en la región según alertan expertos ambientales. La liberación indiscriminada de este metal pesado tiene efectos devastadores tanto para los ecosistemas como para las poblaciones humanas que dependen directa o indirectamente del río y la biodiversidad amazónica.
Uno de los casos más evidentes ocurrió cuando las autoridades peruanas incautaron un cargamento marítimo con cuatro toneladas de mercurio procedente de México con destino final Bolivia. Para evadir los controles aduaneros, los traficantes utilizaron métodos sofisticados como impregnar el químico ilegal dentro de piedra chancada, una modalidad nunca antes vista según especialistas. Esta operación puso nuevamente sobre la mesa cómo las organizaciones criminales diversifican sus métodos para mantener sus actividades ilícitas pese a los esfuerzos internacionales por frenar estos flujos.
Además, esta cadena criminal no se limita a México y Sudamérica. En Ecuador se han detectado bandas piratas asociadas al CJNG que controlan puertos estratégicos y extorsionan a pescadores artesanales, extendiendo así su influencia violenta más allá incluso del continente norteamericano. Todo ello revela un entramado transnacional donde el tráfico ilegal afecta gravemente tanto a la seguridad nacional como al equilibrio ecológico regional.
En definitiva, estas investigaciones evidencian cómo un cártel inicialmente vinculado al narcotráfico puede diversificar sus actividades hacia otros negocios ilegales con impactos ambientales severos. El caso del tráfico masivo de mercurio demuestra la urgencia de implementar políticas integrales que combatan no solo la violencia asociada al crimen organizado sino también sus consecuencias ecológicas y sociales. La protección efectiva de reservas naturales como la Sierra Gorda y la Amazonía requiere coordinar esfuerzos internacionales para desmantelar estas redes criminales cuyos efectos trascienden fronteras y ponen en riesgo vidas humanas, biodiversidad y recursos naturales esenciales para generaciones futuras




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