Camila Ribera se consolidó como la figura central del Carnaval cruceño, destacándose como la reina que iluminó una de las noches más emblemáticas de e
Camila Ribera se consolidó como la figura central del Carnaval cruceño, destacándose como la reina que iluminó una de las noches más emblemáticas de esta celebración tradicional. Su presencia en el Cambódromo fue acompañada por Los Testarudos, la comparsa coronadora que rindió un especial homenaje al Escudo de Santa Cruz, un símbolo que representa la identidad y el orgullo de esta región. Este acto no solo resaltó el valor cultural del Carnaval, sino que también reforzó los vínculos entre la fiesta y los emblemas históricos de Santa Cruz.
El paso de Camila Ribera por el recorrido se produjo cerca de la medianoche, momento en el que el público congregado mostró una gran expectativa y entusiasmo. La reina no solo capturó todas las miradas por su carisma natural, sino también por la elegancia con la que llevó su papel durante esta celebración. Su actuación fue un reflejo del espíritu festivo y vibrante que caracteriza al Carnaval cruceño, una fiesta que cada año reúne a miles de personas para disfrutar de tradiciones ancestrales y manifestaciones culturales propias de la región.
El traje con el que Ribera desfiló destacó por su brillo y diseño, elementos que contribuyeron a intensificar el ambiente festivo y a crear una atmósfera llena de color y alegría. Este atuendo no solo cumplió una función estética, sino que simbolizó también la riqueza cultural y artística presente en cada detalle del Carnaval. La energía contagiante que emanaba tanto de la reina como de Los Testarudos se transmitió al público asistente, generando una conexión emocional profunda entre los participantes y los espectadores.
Este momento dentro del Carnaval cruceño se inscribe en un evento mucho más amplio, donde las comparsas, las reinas y los diferentes grupos artísticos tienen un papel fundamental para mantener viva la tradición. La elección y coronación de Camila Ribera como reina no es un hecho aislado, sino parte de un proceso cultural significativo para Santa Cruz. Su protagonismo en el desfile contribuye a fortalecer el sentido de pertenencia y a promover el legado cultural entre las nuevas generaciones.
Además del brillo individual de Ribera, la participación conjunta con Los Testarudos añade una dimensión colectiva al evento, mostrando cómo las expresiones culturales se entrelazan para dar vida a una celebración única en Bolivia. La comparsa coronadora homenajeó al Escudo cruceño durante su recorrido, lo cual representa un reconocimiento simbólico hacia los orígenes e historia del departamento. Esta acción refuerza la importancia del Carnaval como espacio donde se conjugan entretenimiento, identidad regional y memoria histórica.
En definitiva, la actuación de Camila Ribera durante el Carnaval cruceño fue mucho más que un simple desfile; fue una manifestación cultural cargada de significado para toda la comunidad. Su paso por el Cambódromo no solo deslumbró por lo visual y lo artístico, sino que también reafirmó el valor social y emocional que esta festividad tiene para Santa Cruz. La combinación entre tradición, homenaje y alegría convierte al Carnaval en uno de los eventos más esperados y celebrados cada año en esta región boliviana




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