Bolivia ha tomado la decisión de finalizar el convenio de cooperación militar con Irán, marcando el cierre de un capítulo que se extendió por casi vei
Bolivia ha tomado la decisión de finalizar el convenio de cooperación militar con Irán, marcando el cierre de un capítulo que se extendió por casi veinte años bajo los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), encabezados por Evo Morales y Luis Arce. Esta información fue confirmada por el ministro de Defensa, Marcelo Salinas, quien señaló que la ruptura del acuerdo es parte de un giro más amplio en la política exterior del país, impulsado por la administración del presidente Rodrigo Paz Pereira.
Salinas aclaró que hace aproximadamente cuatro meses se denunció oficialmente el contrato de cooperación militar con Irán, lo que significa que ya no está vigente. Afirmó que no existen procesos pendientes relacionados con estos acuerdos, subrayando que simplemente han sido concluidos. Esta ruptura no es un hecho aislado; forma parte de un proceso más amplio de revisión de las relaciones diplomáticas del país con Irán, una evaluación que ya había anticipado el canciller Fernando Aramayo en marzo. En su declaración, Aramayo mencionó que Bolivia estaba reconsiderando su relación con Irán en medio del contexto internacional actual, marcado por el conflicto bélico en Medio Oriente.
La relación entre Bolivia e Irán comenzó a consolidarse en 2007, cuando ambos países firmaron varios acuerdos de cooperación en áreas como hidrocarburos, industria y agricultura. El acercamiento se intensificó en 2008 con la aprobación de un convenio que amplió dicha cooperación a múltiples sectores. Durante ese tiempo, el entonces presidente iraní Mahmud Ahmadinejad visitó Bolivia en varias ocasiones, fortaleciendo una alianza caracterizada por afinidades políticas y un discurso común respaldado por el régimen bolivariano de Venezuela.
No obstante, esta relación no estuvo exenta de polémicas. En 2011, la visita del entonces ministro de Defensa iraní Ahmad Vahidi —quien era requerido por la Interpol debido a su implicación en el atentado a la AMIA en 1994— provocó un conflicto diplomático con Argentina y obligó al gobierno boliviano a emitir disculpas. A pesar de estos episodios controversiales, Bolivia continuó desarrollando sus vínculos con Irán y, en 2023, firmó un nuevo acuerdo de cooperación en defensa que contemplaba asistencia en seguridad fronteriza y lucha contra el narcotráfico, además de la provisión de equipamiento militar.
El gobierno de Arce defendió este acuerdo como una medida para fortalecer las capacidades del Estado boliviano; sin embargo, tanto opositores como analistas expresaron preocupaciones sobre la falta de transparencia y las posibles implicaciones geopolíticas del mismo. Este convenio también suscitó tensiones con otros países latinoamericanos, especialmente Argentina, que mostró inquietud acerca del impacto que podrían tener los vínculos entre Irán y organizaciones como Hezbolá —considerada terrorista por varias naciones del continente— sobre la seguridad regional.
El embajador concurrente de Israel en Bolivia, Gali Dagan, había expresado previamente su preocupación sobre la presencia iraní en la región y su posible asociación con estructuras vinculadas al financiamiento y apoyo a organizaciones terroristas. Aunque evitó ofrecer detalles específicos sobre Bolivia por razones relacionadas con la seguridad nacional, sus declaraciones reflejan una creciente inquietud internacional respecto a las conexiones entre Irán y grupos considerados peligrosos.
En un contexto más amplio relacionado con estas preocupaciones sobre seguridad nacional e internacional, se revelaron incidentes significativos como el aterrizaje de un avión vinculado a Mahan Air —una aerolínea asociada con las Fuerzas Quds— en Bolivia hace más de tres años. Este avión estuvo retenido durante doce horas en Viru Viru tras ser desviado desde su ruta original hacia Buenos Aires debido a sanciones impuestas por Estados Unidos desde 2011.
Adicionalmente, investigaciones periodísticas han señalado interacciones entre agentes de Hezbolá y otras organizaciones operando en la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Bolivia entre 2021 y 2022. Sin embargo, hasta ahora estos datos no han sido confirmados oficialmente. La reciente decisión boliviana de desvincularse formalmente de Irán subraya un cambio significativo en su política exterior y representa una respuesta ante los desafíos geopolíticos actuales.



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