El fútbol boliviano vuelve a mirar con expectación una semifinal de la Copa Libertadores, una instancia que había permanecido esquiva durante siete añ
El fútbol boliviano vuelve a mirar con expectación una semifinal de la Copa Libertadores, una instancia que había permanecido esquiva durante siete años. La figura central de este resurgimiento es Gabriel Villamil, un mediocampista tarijeño de 24 años, quien esta noche se prepara para un desafío monumental con Liga de Quito frente a Palmeiras, uno de los colosos del fútbol sudamericano.
El escenario para este crucial encuentro de ida será el Estadio Rodrigo Paz Delgado, en la capital ecuatoriana, con el pitazo inicial previsto para las 20:30, hora boliviana. Liga de Quito buscará capitalizar la ventaja de la altitud y el fervor de su afición para asestar el primer golpe en la serie. Por su parte, el ‘Verdão’ intentará imponer su reconocida jerarquía y llevar la definición a São Paulo con un resultado favorable, donde se disputará el partido de vuelta el próximo jueves.
La última vez que un futbolista boliviano alcanzó esta fase decisiva fue en 2018, con la participación de Carlos Lampe en el plantel de Boca Juniors. Aunque el guardameta llegó hasta la gran final, no tuvo minutos en la derrota de su equipo ante River Plate en Madrid. Previamente, el último conjunto nacional en disputar una semifinal fue Bolívar en 2014, cayendo frente a San Lorenzo de Almagro, club que eventualmente se alzaría con el título de esa edición del certamen. Desde entonces, ni un club boliviano ni un jugador individual habían logrado trascender hasta esta etapa crucial del torneo continental.
Villamil, en la actualidad, atraviesa el punto más alto de su trayectoria profesional. Su consolidación como pieza clave en el esquema de Liga de Quito es innegable, habiendo conquistado la confianza del técnico Tiago Nunes. Su desempeño se caracteriza por un notable despliegue físico, una inteligencia táctica aguda y una capacidad sobresaliente para la recuperación del balón. Esta evolución no solo se manifiesta en su club, sino también en la selección boliviana, donde el estratega Óscar Villegas lo considera un pilar fundamental en la medular.
Para el enfrentamiento contra el gigante brasileño, el entrenador Tiago Nunes perfila una formación que amalgama experiencia y la energía de la juventud. Se anticipa una alineación que incluirá a Domínguez bajo los tres palos, con una línea defensiva conformada por Allala, Adé y Quiñónez. En el mediocampo, Quintero, Villamil, Gruezo, Alvarado y Minda o Pastrán buscarán controlar el ritmo del juego, mientras que Ramírez y Medina liderarán el ataque. La estrategia es clara: ejercer una presión constante y alta para obtener una ventaja significativa antes de la visita a Brasil. En la vereda opuesta, el Palmeiras de Abel Ferreira exhibe su habitual solidez competitiva, con un elenco plagado de estrellas como Gustavo Gómez, Felipe Anderson y Vitor Roque. El conjunto paulista buscará desplegar su fútbol ofensivo característico, con la mira puesta en añadir otra final continental a su ya impresionante palmarés reciente.
El ganador de esta apasionante eliminatoria se medirá en la final con el vencedor de la otra semifinal, que enfrenta a Racing y Flamengo. Todo augura una serie vibrante, teñida con el sabor de la representación boliviana y la renovada esperanza de ver la bandera nacional ondear en la gran final del campeonato de clubes más prestigioso de Sudamérica




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